El de este restaurante "gastro-bar" situado muy cerca del Balcón del Mediterráneo, es decir en un sitio muy bueno de la ciudad. Cenamos en el espacio gastronómico, diferenciado del resto por un armario-bodega que ocupa toda una pared, transparente y de precioso efecto estético. La zona de gastro-bar para comer de tapas y raciones también está muy bien decorada, con mobiliario e iluminación muy modernos. Una amplia barra y unas mesas altas con taburete dan paso a dicho espacio. Dispensador de vinos de calidad por copas.
Igualmente los lavabos merecen una visita por su decoración y funcionalidad.
Nos prepararon una cata de la que daré referencia en el blog de Tàrraco-Vinum y posteriormente cenamos el siguiente menú:
-Dos entretenimientos, el primero tostada de foie con chucherías y el segundo pulpo a feira sobre puré de patata. Este último muy rico, el primero me gustó pero pienso que la nube que decoraba el foie queda bonito pero no aporta nada a la tapa.
-Un entrante de sardina marinada con escalibada sobre olivada y mermelada. Apuesta arriesgada, amalgama de sabores discordantes que personalmente no me satisfizo.
-Pez de San Pedro con papada, avena y yema de huevo: original, excelente en su aspecto y en su sabor.
-Cochinillo confitado: también muy sabroso, un placer de plato.
-De postre coulant de chocolate muy bueno.
La oferta de panes está bien, de 3 tipos.
Menaje a gran altura y servicio del vino impecable con copas de mucha calidad (Schott) y decantado juicioso de los vinos en decantadores preciosos y funcionales.
Camareras muy profesionales, competentes y amables, lo mismo puede decirse del maitre.
Carta de vinos correcta a precios muy equilibrados, lástima que no constan añadas.
Creo que es un restaurante que ofrece un prometedor comienzo, cené muy bien aunque algún plato no fuera de mi completo gusto.