Sal Fina. Muy bien.

Cena para 4 persona en este bonito chalet de la cañada convertido en restaurante. Cena en agradable terraza muy bien decorada y con mesas y mantelería bonita, vajilla y copas correctas.

Decidimos pedir unos entrantes al centro para compartir y cada uno un plato principal. Carta muy extensa y con opciones de bacalao en diversas modalidades, pescados, carnes y arroces.

De entrantes pedimos:

- Tempura de verduras con salsa de ketchup casera, muy buena la tempura nos gustó mucho.
- Surtido de croquetas (cabrales, cocido, pescado, morcilla, chipirón).
- Carpacio de ternera con virutas de foie y aceite trufado: Muy bueno.

DE plato principal yo pedí carrileras de ternera con setas silvestres, y mis acompañanates bacalao a la llauna con patatas y salsa romescu y rodaballo.

Raciones muy generosas tanto en entrantes como en platos, aparte de la calidad ya que todo estaba muy bueno, las cantidades son muy generosas, sin ello minvar en la calidad del producto.

No pedimos postre estábamos llenos.

De beber 4 cervezas, 1 agua y 2 botellas de Daniel Belda Chardonnay (12.5 €). + 4 cafés.

Carta de vinos decente con precios correctos, servicio de vino descorcahr, dar a probar y cubitera.

Servivio amable, rápido y eficaz.

El local y su terraza muy bonito y estancia muy agradable.

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