... el tiempo necesario para que se me pase el cabreo.
Mesa a las 14:30 de un sábado. Para 6. Reserva hecha sin más problemas. Llegamos puntuales.
15 minutos para que te traigan la carta. Bueno, hay bastante gente, no le damos más importancia.
Pedimos:
Para picar-compartir: 2 berberechos vapor, 2 calamares a la andaluza, 1 berenjena con romescu, pan con tomate.
De platos principales, cada uno lo suyo, y fueron: dos de fideua, langostinos con risotto, un bacalao y dos de atún plancha (muy, muy, muy poco hechos).
De beber: Un Billecart Salmon brut.
Nos trajeron:
A los 20 minutos el champagne, caliente. Bueeeeeeeeeno, esperaremos a que se enfríe en la cubitera.
A la media hora: los berberechos (bien).
Al cabo de una hora, los calamares (completamente frios, el champagne ya empezaba a estar a su temperatura)
Al cabo de un rato, el pan con tomate (no sabíamos si era una coña)
Y al cabo de una hora y media, apareció la berenjena con romescu, fría tambien, aunque igual era así.
Casi dos horas después, nos trajeron los platos principales: el atún cocido como si fuera de lata. Les dije que no lo habia pedido así y se lo llevaron. Pedimos más champagne.... Pasan 20 minutos y la camarera nos dice ·como está Ferrán A----, comiendo y han pedido ese champagne, no les queda. Que si nos jodemos (con perdón) o nos jodemos (con perdón, otra vez). Pues nos jodimos (con perdón) y pedimos un Ribeiro esperando que no fuera del gusto de F----- Adriá y sus secuaces. (No lo cobraron). Al cabo de un rato más, traen el atún que faltaba (mis compañeros de mesa ya habían acabado), estaba bien, como imagino que está si te hacen caso a la primera.
Son las 5 y media de la tarde (3 horas después de haber llegado). Nos ofrecen los postres. La juventud tomó la sacher (estaba bien) y la sopa de fresones con mascarpone (no la probé, pero vi que se disfrutó)
Cafes (en mi caso con hielo porque es Nespresso) y pedí una copa de Glenrothes (que no cobraron).
Ni una sola disculpa. Unicamente la justificación de que como está F..... A..... comiendo.... pues eso, que no pierden el tiempo con los demas (eso es mi lectura al comentario).
Una pena. El sitio es agradable, se come bien, pero son unos rastreros.
La valoración (puntuación) es sin considerar las esperas y el mal rollito en general que produjo nuestra presencia en el restaurante al mismo tiempo que Dios. (En el fondo, soy buena persona y si me lo hubiese dicho desde el principio -"a la misma hora estará Dios con su séquito y el servicio va a ser de traca"- a lo mejor, me lo pienso y me voy a otro sitio.)
Lo de F A es habitual. En este caso, la juventud de los propietarios, junto con sus ganas de agradar, les hacen perder el culò, olvidanddo a los mindundis que les llenamos el local día a día. A mi ver, no tiene más. Otra cosa es la caída que "La Mar salada" está experimentando desde su apertura. Han olvidado al cliente de carta, que venimos a ser la tropa, para centrarse en los menús de precio irrisorio, que llena el local a bajo precio y pone al descubierto sus carencias; mal servicio, comida fría y aceitosa. Este esquema se repite incluso en los días que no hay menu, ya como algo endémico.Yo no tardaré en volver, creo que no volveré.
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