Ya lo tenía apuntado, pero ahora con más razón porque vamos con la peque a todos lados y siempre tenemos algún que otro encontronazo y al final no disfrutas lo que deberías, pendiente más de la niña que coma bien.
El restaurante es pequeñito, y con un encantador estilo de"pueblo" de toda la vida. Sin adornos, ni lujos.
Los niños suelen encontrar la panacea en este restaurante. Si pides un plato de macarrones a la boloñesa para un niño, Pili te trae un plato de esos antiguos, grande, con 300 gramos de macarrones y carne picada, alucinante. Y los macarrones están impresionantes.Como los que hacían antes las abuelas, ni más ni menos. Ese gusto de macarrones caseros de toda la vida, al punto.
Pero los papás aún disfrutan más, porque Pili sabe tb encandilar a los papás con platos mucho más novedosos y con unas suculentas carnes, muy bien escogidas en pieza. Y sobretodo sus fricandós, rabos de toro al vi del Piorat, los impresionantes magrets de pato, en fin, lujuría.
Y los abuelos sus caracoles, sus pulpitos al vi de Priorat etc
En fin, lo dicho, un restaurante muy familiar, de hecho suele estar lleno de familias con niños, y grupos de gente joven. Es un restaurante que aglutina la comida de grupos o reuniones profesionales en la zona, así que es mejor reservar.
Ya lo tenía apuntado, pero ahora con más razón porque vamos con la peque a todos lados y siempre tenemos algún que otro encontronazo y al final no disfrutas lo que deberías, pendiente más de la niña que coma bien.
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