Restaurante La Flamenca: Olé en la Flamenca


Cena para 5 personas en sábado noche (reserva previa). Conviene reservar antes y no ir muy tarde pues se pone hasta los topes. Trato desenfadado pero amabilísimo y con mucho respeto (nos repusieron un montadito que por torpeza mía se nos cayó al suelo y ofrecieron chupitos al final de la cena).

Acudimos tras leer el comentario de Álvaro porque nos apetecía una picadita (en nuestro caso no habíamos visitado previamente el tanto monta...). Antes de nada, indicar que en el servicio del vino todavía les queda un poco (a lo mejor es el camarero que te toque). Pedimos un angosto, servido a temperatura y dado a probar, hasta ahí bien, pero después llenaron media copa de cada uno de los comensales y hubo que pedir cubeta para mantenerlo a temperatura. Es, de serlo, el único pero.

Las tapas muy ricas, repetimos dos rondas de mini hamburguesas con lo que tomamos 10 (son lo que son, minihamburguesas), croquetas de bacalao (en su punto, crujientes, sin nada de aceite, con pedacitos de bacalao por dentro), solomillo trinchado con guarnición de patatas (la carne se deshacía en la boca), patatas con huevos (5) y jamón (es el plato que quizás menos destacaría pero cumplió sobradamente), 5 montaditos (cada montadito tiene 3 ingredientes y tamaño de 3-4 bocados para entendernos) y carpaccio de gambas (no lo había probado antes y me gustó). Todas las raciones son grandes, con lo que uno queda más que cumplido.

Para beber 4 dobles, 4 cañas, botella de el angosto, dos aguas y dos pocas de vino blanco.

Para terminar dos cafés, dos cortados y una copa de licor de café.

Como he comentado antes, 5 chupitos de mistela obsequio de la casa.

El precio lo incluye todo.

VOLVEREMOS SEGURO!!!!.

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