Nueva visita a La Mina.
Cumple de mi chica que tiene el detallazo de invitarme, que maja ella. Zorionak a Alvaro y a Lara por su segundo hijo, Mikel.
El mercado de la Ribera ya está prácticamente renovado y las vistas han mejorado de nuevo.
Como siempre nos dejamos en sus manos para que nos ofrezcan su menú degustación. Por supuesto que primero te invitan a leerlo y si necesitas hacer algún cambio, sin problemas.
Todo está a nuestro gusto así que comenzamos:
De primeras un aceite de Jaén, concretamente denominado Elizondo, un nombre gracioso para ser andaluz, precioso pueblo navarro del valle de Baztan. Con el pan que sacan, no deja uno ni una sola gota, rico, con ese picor tan característico de semejantes aceites.
Como primer aperitivo nos sacan un requesón con un caldo que no recuerdo bien lo que era. El conjunto muy acertado.
Txangurro en emulsión de yema y fruta de la pasión: exquisito, mezcla totalmente acertada de sabores.
Bonito del norte confitado acompañado de berenjena al té rojo: quizás el sabor más intenso de toda la cena. El bonito en su punto exacto la salsa im-presionante. La cuchara me sobra, con untar pan he tenido suficiente.
Guiso de amanita de los césares con tuétano: otro acierto al cien por cien. Ricas las setas, rico el tuétano, sin tapar el sabor, sin ese grado grasiento del que a veces peca.
Merluza del Cantábrico acompañada de sopa de pimentón:
De nuevo producto, parece mantequilla, de los que da una tremenda pena que se termine, el pimentón suave, sin sobresalir en exceso.
Un plato nuevamente de diez.
Pichón de Bresse asado servido en su propio paté y níscalos de temporada: no soy yo demasiado amigo de los platos de caza pero ya nos han dicho que éste se cria en granjas y que es más suave, evidentemente así ha sido. Carne tierna.
Crema de almendra, lichi granizado y limón helado: como siempre, el primer postre es fresquísimo, como si quisieran hacerte olvidar lo salado limpiando la boca. Lo consiguen.
Plátano, café y oliva negra: aquí sí que se marcan los contrastes, lo dulce con lo amargo pero los porcentajes exactos, muy rico, la verdad.
Hemos hecho de "conejillos de indias" y nos han sacado, fuera del menú un nuevo postre: helado de nueces con cristal de regaliz. Un postre limpio, sin florituras, sin engaños visuales. Otra maravilla creada en esa cocina que ya tiene el cielo ganado.
Antes del café, otro nuevo regalo para el paladar, azúcar moscovado con yogurt de lima. Ya lo probamos en la anterior visita pero no nos ha importado repetir. Acertadísima conjunción de sabores.
Para beber nos hemos decantado por un albariño, concretamente el Fefiñanes 2011, fresco a más no poder, sabroso, con una acidez marcada, muy, pero que muy rico.
Exquisito cortao con la cantidad exacta de leche que te traen en jarra para que echarte lo que desees.
Mi chica un vinito dulce con naranja que hemos probado ya muchas veces y le encanta, yo un señor moscatel Ochoa. Pero mira que está rico de ganas. Y como soy un envidioso y he visto que a una mesa de por allí le han sacado un Px Spínola, pues he aprovechado para pedir un txupito para mi. Excelente.
Pues nada que añadir, creo que sigue siendo un referente importantísimo en Bilbao, una RCP de quitarse el sombrero. Un verdadero disfrute para los sentidos.
Ha salido Alvaro en persona a despedirse y hemos tenido una charla agradable con él. Ya nos ha dicho que dos veremeros muy majos le hicieron una visita ( pero hay veremeros majos? jajajaja).
Un placer, volveremos sin duda alguna, lo recomendaremos a diestro y siniestro.