Restaurante Aigner en Berlín
  

Restaurante Aigner

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Datos de Aigner
Precio Medio:
58 €
Valoración Media:
7.0 10
Servicio del vino:
6.5 10
Comida:
7.4 10
Entorno:
7.8 10
Calidad-precio:
6.0 10
Fotos:
 
País:
Alemania

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Añadir tipo de cocina
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 55,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono

Restaurante Aigner Vino y prensa, feliz combinación Aigner Comedor Aigner en Berlín Esto es un buen capuccino

4 Opiniones de Aigner

Siguiendo los consejos del compañero Nacho_F y de GM, recordaba el lugar como recomendable en Verema por lo que, estando de visita en la muy bonita plaza vecina de imprescindible visita, es un buen punto para una comida fuera de las típicas viandas de chucrut salchichas y similares.

Aquí hay elegancia, mesas bien vestidas con manteles de tela, buena separación de mesas en un comedor de forma algo irregular partido en dos zonas siendo más recomendable y luminosa la que tiene ventanas a la plaza y menos la interior. Servicio de muy buen nivel. Sobre la mesa buen aceite de oliva, sal de escamas y un coperio algo mejorable siendo mejor la vajilla, cubertería y mantelería.

Carta de comidas corta distribuida en entrantes, sopas, principales y unas recomendaciones del día aparte. La cocina es clásica en su elaboración, emplatado y presentaciones, pero en alto nivel.

Carta de vinos con bastantes opciones y predominio de blancos alemanes (sobre todo de la DO Pfalz) y austriacos. Arriesgamos y nos vamos a un tinto alemán de pinot noir y de precio más asequible: Solveigs Pinot Noir Steil 2011 (39€) que cumplió mejor de lo esperado. También agua Selters de 3/4 al considerable precio de 7,50€.

Dos para comer y con una espera inicial mayor de lo deseable desde la comanda aunque luego fue a buen ritmo. Lo que tomamos cada uno que por una vez coincidimos al completo:

. beef tea: una curiosa sopa preparada a modo de te, pero que corresponde a una sopa con vegetales con el caldo de carne de res a modo de infusión y preparado al borde de la mesa.

. wiener schnitzel: la típica y reconocida ternera empanada (vienesa) coun una ensalada tibia de patata y pepino con tocino y crema batida más una salsa (aparte) a modo de mermelada que no me gustó como compañía. Muy bien la carne empanada.

Para rematar un café muy bueno y perfectamente presentado. Los precios acorden con ello.

Y comì fenomenal de nuevo. Atención muy buena, dentro de que los alemanes berlineses no son el colmo de la simpatía claro, buen ambiente, botella de aceite de oliva en la mesa con pan para mojar y escamas de sal. Compartimos un par de ensaladas bien variadas y aderezadas y rematé con un pato al horno estupendo. No tomé postre, café muy rico. Dos tipos de pan, carta de vinos bastante completa con predominio de alemanes a precios correctos para Europa, presencia de franceses y apartado destacado de Prioratos, ahí queda eso. Consta la añada en todos. Las copas muy corrientes, demasiado, y pedí su cambio. La camarera se quedó un poco extrañada pero me trajo dos tipos nuevos a elegir. El Riesling que bebimos bien servido y conservado en cubitera.
Como curiosidad el propietario posee una bodega, Horcher, con nutrida presencia en la carta.
En resumen, EMHO es un restaurante de calidad, buena comida y precios contenidos para su situación, el corazón de Mitte, y categoría.

  • Vino y prensa, feliz combinación

  • Comedor

  • Esto es un buen capuccino

Restaurante en Gendarmenmarkt de corte clásico y de ambiente muy diverso (fuimos un sábado por la noche y estaba abarrotado), en el que en una mesa encuentras cenando seriamente personas de 30 años y en la de al lado uno grupo de alegres jubilados.
Original y representativo de cierta parte, la más burguesa, de la sociedad berlinesa.
Buen servicio.
Correcto tema vinos. Tomamos un Riesling y un Pinot Noir, ambos alemanes, normalitos.
RCP: elevada, 150€ dos pax

Excelente restaurante situado en la preciosa plaza Gendarmenmarkt, en pleno centro del antiguo Berlín Este. Decoración clásica, con muy buena carta de vinos, buena conservación y servicio bueno, cosa que no me pareció muy habitual allí. Comimos en un reservado, sobre una mesa de billar habilitada como mesa de comida gracias a un cristal encima,original. Menú pactado previamente con una sopa sustanciosa y un buenísimo escalope a la vienesa. Panes excelentes. Riesling y Pinot Noir alemanes, bien servidos y conservados, Eiswein para postre. Vajilla, cubertería etc, a la altura. No os lo perdáis si vais por allí.

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