Restaurante de corte regional, con platos "de la terra" bien elaborados y presentados. tiene un salon amplio y luego un reservado, en el que nos instalamos para mayor intimidad. El entorno conocido, zona Canovas. Correcta manteleria y cuberteria, muy buenas copas y excelente carta de vinos, obra de un enopata como Vicente, con multitud de denominaciones de origen nacionales y especial mencion a Alemania y Francia, asi como a los espumosos. No carga demasiado en los precios. En cuanto a la comida, arroces de todos los colores. Nosotros optamos por calamar de playa a la plancha (en su punto, hecho lo justo, tierno y fresquisimo) y all i pebre (poco denso, para mi gusto esta mejor más espeso y con mas pebrera). despues una paella de verdura (berenjena, coliflor, calabacin, pimiento rojo, etc, arroz suelto, punto de coccion exacto, cantidad abundante). Regamos la comida con el Enrique Mendoza Chardonnay fermantado en barrica (21 €) De postre un browny con helado de vainilla (correcto) y dos sorbetes de mandarina (buenisimos), invitando la casa a dos copas de Dolç de Mendoza de la misma bodega (marida con el chocolate de maravilla). Atencion y servicio exquisitos, pendientes del cliente en todo momento. Servicio del vino inmejorable. Notable, aunque algo caro RCP. Mi mejor opcion cuando viene alguien de fuera a la capital y quieres que tome un arroz de nivel en un buen marco.
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