Este restaurante ha sabido evolucionar desde mi última visita hará unos 6 años. Lo ha hecho abriendo efectivamente un comedor más acogedor (una decena de mesas con separación demasiado justa), decorado con pinturas con estanterías repletas de libros multicolores y con citas literarias sobre fondo amarillo. También lo ha hecho en la carta, al menos en los entrantes, tanto fríos como calientes, que han evolucionado tanto en contenido como en presentación.
Servicio de un camarero acomodado, que cuando le preguntas algo, te responde al mismo tiempo que se está marchando. Al maitre solo lo vi cuando me tomó nota; lo hizo como un autómata, sin ganas de agradar ni de ayudar.
Carta, como decía amplia, "modernita" pero sin alegrías, y basada en productos de Aragón.
Sin detalles antes de la cena. Cestita con un pan y algunos colines.
Cena para 1 pax:
- 1/2 de pulpo con patata trufada y cebolla de Fuentes: Buenos trozos de pulpo sobre una patata machacada y germinados de cebolla. Lo decoraba una espuma suave del propio pulpo. Correcto entrante.
- Vieiras con borrajas salteadas, espuma de queso y arroz crujiente: 3 vieiras hermosas bien pasadas por la plancha. La espuma de queso lo acompañaba muy bien. Lo del arroz era como una especie de teja hecha de arroz (muy original).
- Espaldita de cordero con infusión de tomillo: Magnífica espaldita. Hecha en su punto, sin perder ni pizca de su jugo. Sabrosa y tierna. Lo acompañaba unas patatas a lo pobre y una ensalada de pimientos rojos.
- Higos confitados al moscatel con helado de queso: Muy buen postre con 3 higos muy dulces. El helado con fuerte sabor a queso de cabra fresco. Textura la del queso.
En la sobremesa una trufita y otra chuche que no recuerdo.
Servicio del vino: Carta rozando lo lamentable para un local como este. En vinos blancos lo peor que he visto últimamente. Pocos y comerciales (de toda Cataluña, solo Viña Esmeralda; y de La Rioja, solo Diamante). En tintos algo mejor pero solo centrada en Aragón, Ribera del Duero y La Rioja (solo en este caso aparecen joyas como Dalmau, Trasnocho o Viñas del Olivo). Precios rozando x2. Elegí el de la casa: Enate Reserva 2003 (15€ + IVA) servido pelín alto de temperatura pero en copas de vino blanco. No están atentos a rellenar.
Precio total: 73.44€ (IVA inc., agua de 1 litro a 3€ !!! y pan y servicio a 3€ !!!).
Es un claro ejemplo de restaurante clásico entre los clásicos que crea controversia. No es del agrado de todos pero se mantiene por los siglos de los siglos. Para mi es un buen restaurante. Si no llega a ser un gran restaurante es por el pésimo servicio de sala y la penosa carta de vinos.
Saludos
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