Encanto y sencillez tradicional

Se trata de un caserio precioso enclavado en el mitologico valle de Atxondo (donde el silencio se oye), una zona de la geografia vasca llena de misticismo, que habla de brujas y seres mitologicos. El restaurante es sencillo, decorado de una manera elegante al estilo rustico tradicional, sin sobrecargas. Se encuentra al borde de la carretera, frente a una coqueta ermita, en las faldas del Amboto. Ni siquiera tiene un cartel anunciador, ni nombre a la entrada, lo que nos hace pensar que parece que queremos preservarlo sin multitudes. Merece la pena. La comida es sencilla, tradicional, materia primas, con buena RCP. La carta de vinos apropiada, algo corta, quizas, bien de precios. Las copas Schott. Los postres lo mejor, innovadores, mezcla de texturas, temperaturas y sabores. Una delicia. Apropiado para ir con niños, por la tranquilidad que se respira y el trato familiar. Despues de comer un paseo por la via verde que pasa por delante del restaurante o adentrarse en una de los accesos al Amboto. Opciones mas que agradables para un dia encantador, tanto entre el misterio de la niebla o con la calidez del sol, disfrutar del verde de uno de los mas preciosos enclaves vizcainos, y de la piedra caliza del mitico Amboto.

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