Pequeño restaurante italiano con apenas cuatro mesas. Atiende uno de los cocineros, que explica perfectamente los tipos de entrantes y pasta y aconseja correctamente. Amable y simpático.
Como entrantes, optamos por la ensalada de achicoria, panceta crujiente y vinagre de módena (bien), y un carpaccio vertical de buey y pera (se asemeja más a un tartar), sabroso, en la temperatura y punto de sal adecuados.
De segundo, pasta: ravioli rellenos de requesón y espinacas con mantequilla y salvia fresca. Mi acompañante pidió pasta (perdón, no recuerdo el nombre exacto) rellena de requesón y espárragos, si no recuerdo mal. También bastante buenos. Me quedé con ganas de probar otras opciones de pasta en la carta.
De postre compartimos un cannolo (especie de pasta rellena de ¿helado? de requesón con mandarina y chocolate), acompañado de una copa de un licor siciliano de sabor parecido a la mistela, aunque en mi opinión, más suave incluso. Tal vez lo que menos me gustó de la cena fue la textura de la pasta del cannolo, algo apelmazada, puede que por un problema de temperatura, no se.
De beber, cerveza y agua mineral, por lo que no puedo opinar sobre la carta de vinos, copa o servicio. Servilletas de papel, decoración y ambiente informal. Abre domingos a mediodía, muy buena opción.
En resumen, un restaurante italiano a tener muy en cuenta por la variedad y preparación de las pastas.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.