El ejemplo más claro de como, amparándose en un entorno bonito, se puede vender "humo" a precios creciditos y con un servicio lamentable ofrecido por una mano de obra escasamente cualificada (¿bajo coste?). Tras una cena en la que lo raro sería decir algo positivo del lamentable servicio que recibimos (retrasos de 45 minutos entre los diferentes platos de entradas, segundos platos no servidos tras más de una hora esperando con la excusa de que “por error” la última ración se había servido en otra mesa, falta de cubiertos, servicios de vino dejándote la botella abierta en la mesa sin más, servicio de café en tres fases -como la famosa película-..), nos encontramos con la ausencia de algún responsable de servicio al que trasladarle nuestras quejas. Todo el equipo de camareros, con muy buena voluntad pero escasísima -o nula- formación y experiencia, parecían no tener ninguna persona que se responsabilizara de su trabajo bajo la frase: "la encargada se fue hace una semana y yo soy un simple camarero y para lo que me pagan". Tras una larguísima espera después de solicitar -por enésima vez- la presencia de un responsable y la hoja de reclamaciones se personó el propietario del local (que siempre estuvo en la sala de abajo en la caja sacando las cuentas) con una frase que, de entrada, fue dilapidaria: "¿ustedes van de cachondeo con nosotros o qué?. Sinceramente, nunca me había sentido tan defraudado ni tan humillado en un restaurante, y he visitado muchos.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.