Pues cené en el restaurante de arriba, y ¡sorpresa!, no sólo tienen una única zona de fumadores (como todos los restaurantes) sino también hay zona para ¡no fumadores!.
La decoración muy agradable, el espacio entre mesas ofrece privacidad suficiente y la comida no está mal. Se echa de menos una carta más extensa de vinos pero es correcta.
Sólo por lo apuntado al principio merece ir (para los no fumadores, claro).
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