El far de sant sebastià

Con vistas sobre el mar y sobre las bellas localidades de Llafrac y Calella de Palafrugell, en la Costa Brava, este es uno de esos restaurantes que merece la pena visitar especialmente por su enclave. Situado en un alto, la transformación del Faro en Hotel y Restaurante lo han convertido en punto de visita obligada aunque sólo sea para contemplar las vistas. El restaurante mezcla a la perfección la elegancia y el buen gusto con un aire mediterraneo casi ibicenco que lo hacen muy acogedor, en especial, en el verano. Manteles y coperío finos. Servicio correcto, eso sí, seco. Los arroces, en especial el caldoso de langosta están bien, aunque he de decir que no son espectaculares, y los pescados del día, lubina y dorada que no son de piscifactoría tienen, bajo mi punto de vista precios desorbitados. Antes de empezar te traen unos bollos de pan deliciosos acompañados de tomate maduro y buen aceite. Quizás lo mejor. Los primeros, sinceramente, no están a la altura de lo que se puede esperar de un lugar así. Mejillones de roca, caros, escasos y pasados (como de microondas), jamón, dicen 5J o de jabugo (no recuerdo), cortado a máquina, las gambas a precios locos... Y de los vinos, si bien es cierto que tiene una buena carta, en especial por lo que hace a los blancos con denominaciones de Australia, Sudáfrica, Chile, etc, los precios bastante elevados hacen que estés limitado a los Penedès. En fin, he ido en tres ocasiones porque en verano apetece un lugar así, pero este agosto fue la última. Eramos 5 parejas y todos estábamos de acuerdo: precioso, pero carísimo y con una calidad por debajo de lo esperado.

DO Rias Baixas Francés
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