Llegamos a León a la hora de la comida abrumados por la amplia oferta gastronómica a nuestro alcance, y los pocos días que teníamos para saborearla, así que empezamos a descartar restaurantes posponiendo su visita para una próxima oportunidad.
Nos decidimos por uno de los que nos pareció más típico “La Cueva del Cura”, impresionante entorno que no pasaré a describir para no repetir lo escrito en anteriores comentarios.
Recordaba haber comido en una de esas cuevas hace años en otra visita y me dejó muy buen recuerdo, es un restaurante “turístico” pero ¿acaso yo en León no soy un turista?
Como dice el amigo Gavelar en esos sitios turísticos tienen sus especialidades y es recomendable ceñirse a ellas por dos motivos, suele ser los platos que tienen más por mano, y si estas de visita lo lógico es probar las especialidades de la región visitada.
Así que nos deleitamos compartiendo,
Una ración de queso y cecina, nada que ver con la cecina que nos venden en los supers de Girona. (ya hemos contactado con una carnicería de Astorga para que hace envíos a domicilio, jeje)
Media tortilla guisada, uno de los platos típicos de la zona y uno de los descubrimientos del viaje, no la habíamos probado y nos gustó mucho a todos. Ojo que llena, y las raciones son muy abundantes.
Seguimos con:
Una espaldita de cordero a la brasa, acompañada de unas patatas fritas, muy buena y en su punto exacto de cocción.
Unas chuletitas de cordero a la brasa, más o menos tan ricas como la paletilla.
Uno de Bacalao ajoarriero , rico, rico, rico….
Para finalizar,
Canutillos y Leche Frita
Todo ello lo regamos con varias cervezas con y sin alcohol y una botella de vino de la zona, Prieto picudo, 3 Palomares Tinto Crianza que no estaba mal, y cafés invitación de la casa.
En mi opinión es una opción muy recomendable para los viajeros que visiten la zona.
En el pueblo hay otros restaurantes similares que supongo brindarán más o menos la misma oferta, por lo que la competencia entre ellos garantiza una cierta calidad y unos precios ajustados, y para los que venimos de fuera un entorno muy especial que no tenemos la suerte de disfrutar habitualmente.