Restaurante con decoración moderna, entrada desapercibida (hay que pasar

Restaurante con decoración moderna, entrada desapercibida (hay que pasar dos veces para encontrarla), mesas separadas, ambiente agradable, aunque algo frío, baño impresionante y para de contar.
Comida para dos personas, éramos cuatro mesas en todo el restaurante. Entramos a las 14.15 y salimos a las 17.40. Tomamos dos menús degustación Alejandro. Muy, pero que muy escasos de comida, eso sí, te hinchan a comer pan con "oli i sal". Cuando digo que te hinchas, es por que o te zampas 6 panes o pasas más hambre que garrufa. La comida buena sin nada destacable como para tener la estrellita dichosa (o quizás mi incultura culinaria no lo haya percibido). El precio CARISIMO (200,99 €) para dos personas con un finca villacreces de 31,34 € + IVA. La carta del vino incómoda y más rara que un perro verde. Lo mejor del restaurante la mujer de Alejandro, por lo demás ni fu ni fa, así que no creo que vuelva.

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