Carn a la brasa

Típica masía catalana a la que iba en mi infancia con mis padres y hermano guardando muy buenos recuerdos, y que tras más de 30 años volví para celebrar el cumpleaños de mi madre, junto a más familia.
Que decir que la masía por dentro no ha cambiado demasiado, aunque sí el entorno…..irreconocible. Recuerdo el descampado que había delante y rodeando el restaurante, que hoy ha desaparecido para dar paso a bloques de pisos y chalets adosados, quedando todo integrado en el mismo entorno.
Local bullicioso debido a las características del local y como antes, lleno hasta la bandera. De primero ensalada catalana, buena calidad aunque menos cantidad que antes. La mayoría se decantó por xató y esqueixada (mi hermano que ha ido más frecuentemente comentó que antes lo servían en un plato grande y ahora lo sirven en un bol). De segundo la mayoría comió conejo a la brasa, rico como en pocos sitios “excelente”, acompañado de unas "secas" aún mejores y un all i oli de esos que despiertan los sentidos, con unas torradas gigantes de pan de payés a la brasa….buuuffff!!!!!. El plato de carne a la brasa deja más que desear, tres chuletas de cordero y punto, suerte de las “secas” ya que las patatas fritas son congeladas.
Carta de vinos prácticamente inexistente ya que lo clásico del local es tomar sangría o vino de la casa con gaseosa, de la de antes con botella de vidrio y el tapón a la antigua usanza, el hermético. Me gustó ver que Sallent de Sentmenat sigue haciendo gaseosa con la misma botella.
De postre unos crocantis y cafés. Todo, seis personas 150 € y porqué pedí un vino de 11€ (Joan Sardà- C. Sauvignon, servido a temperatura muy alta, hubo que refrescarlo). Duante un par de horas volví a soñar con una parte de mi vida, de mi infancia y porque no algún día espero repetir.

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