Lo de los pinganillos y el men in black me pone del higadillo. Creo que son prácticas directamente importadas de los USA y no lo aguanto, me puede.
Tras mi primera noche en Salou, y saciada ya en parte mi morriña por estar en el mismo -tanto años ha, tantas noches de bohemia e ilusión-, llega el instante de volver a otro de los restaurantes más conocidos de la localidad: el villa alexander
Entorno: Situado en el mismo centro de la localidad y ubicado espacialmente en una antigua residencia señorial de la Villa. El sitio es, directamente, muy bonito. Me pareció sentir un pequeño, mínimo, deje casposillo. La razón: no la sé explicar muy bien, pero quizá tenga que ver con la invasión Rusa que viene padeciendo la costa dorada, lo que hace que parte de la gastronomía y todo lo que le rodea pase a tener ese toque hortera de nuevo ruso.. Y no me parecería extraño que este restaurante, tras algún queotro cambio de dueño, tuviera hoy un propietario ruso (suspiro).
En cualquier caso, el sitio es, como digo, muy agradable. MUy buena decoración.. luces íntimas, música chill de fondo.. velas.., plantas, palmeras, muy bien cuidadas. Como un aparte agradable en esa locura que hoy en día se ha convertido, por obra y arte de las hordas extranjeras, Salou, algo bien distinto de esa localidad de verano, a la que cada año soñaba con retornar.
Todo esto en lo que concierne al restaurante exterior, pues hay también un restaurante interior. Buena capacidad de plazas, pero parece imprescindible reservar, porque, como me dijo una de las encargadas, las reservas son sagradas. No pretendas ir en fechas señaladas a este restaurante, pues lo cierto es que estaba de bote en bote.
Mesas y asientos cómodos. Trato muy agradable por parte del personal, los cuales van, en su mayoría, de negro riguroso -menos el maitre, de azul electrico, muy ruso eso-. Y todo el personal con pinganillo, cual árbitros de fútbol, como los men in black -sólo le faltaba la pistola trasformadora-. Te reciben en la entrada el personal (dos señoritas muy guapas, una de ellas con evidente acento ruso) y te acompañan a la mesa.
Por otra parte, magnífico detalle el de guardarme la misma mesa en la que estuve la vez anterior. Excelente. En lo que a mi concierne, el servicio fue excelente. Sin pasarse de agradables, son atentos y rápidos.
Lo anterior se extiende al servicio del vino. Amplia carta de vinos, aunque me dio la impresión de que bastantes de los vinos que allí figuran no los tienen (pues el Maitre se quedo pensando si el que pedí -otro que desconocía, Odysseus- lo tenía o le quedaba). Precios habituales, salvo en algunos caso en que estaban un tanto inflados. Las copas flojas.. muy pequeñas (-allí te sirven un vega-sicilia???-.
Frente a lo anterior, muy buenos manteles, excelentes platos -blancos con diseño- y una muy, muy buena cubertería (la que nos pusieron para la mariscada perfecta, completa y brillante, prácticamente nueva). De la limpieza ni hablamos: directamente impoluto; da auténtico gusto.
Comida: Orientado al pescado; tienen un pequeño vivero de marisco.. Buena variedad de pescados. Hay alguna carne. Entrantes propios de la zona (caracolas, gambas, cigalas...) y algún plato original (carpaccio de gamba roja -¿por qué no lo pedí?). Buena presentación de los platos. Yo no pasé espera entre plato y plato, más bien al contrario.
En lo que a nosotros concierne, nos pedimos un pequeño entrante de croquetas -de pollo, simples, y excesivamente especiadas de pimienta-. Y una mariscada muy bien presentada (bogavante, gamba roja, cigalas, langostinos, almejas de buen tamaño, ...) 13 euros lo primero, 62 lo segundo. Bien servida la mariscada y buena cocción. Hubo un aperitivo de la casa.. una crema de verduras, aceptable y un minisalpicon de marisco. Ocho tipos de pan a elegir, muy bien en este aspecto.
El vino -la segunda garnacha blanca del día- acompaño a la perfección-. Nuestro camarero nos servía cada vez que pasaba, muy buena atención; eso sí, entre cambio y cortos -oido- con los dichosos pinganillos.
No tomamos postre -la heladería Ibense (de nuevo a por ella) está enfrente-; pero sí que volvinos de inmediato al restaurante, pues tuvieron el detalle, bueno, de invitarnos a un par de bebidas en un pub que tienen en la parte superior del edificio y cuya visita es obligatoria.
Nos acompañaron al pub -si podeis, salid a la terraza, maravillosa-, con vistas al mar. Dos cosmopolitan para mi mujer -¿cambio radical a sexo en nueva york?- y quien suscribe un par de GT a 8,5 por copa. El sitio -la terraza- lo vale.
Por 110 euros los dos. Un precio razonable. Desde Rusia, y con amor, cambio y corto, camaradas.
Lo de los pinganillos y el men in black me pone del higadillo. Creo que son prácticas directamente importadas de los USA y no lo aguanto, me puede.
Tienes toda la razón. Lleva a un automatismo que resulta hasta incómodo. Aunque quizá te lo quieran justificar por el hecho de que de este modo saben cuando está la comanda de cada mesa... Pero aún así.. dove sta el vecchio mangiare???
Por cierto, que contamos contigo para la vertical de solertia en Zaragoza en septiembre. No nos falles.
Pues gracias por contar conmigo, me encantaría asistir, decirme por favor con tiempo la fecha a ver si me lo puedo organizar, ¡ahí es nada, una vertical con los ilustres foreros maños!.
Viernes, 20 de septiembre. Con comida y alguna sorpresa adicional incluida.
Te dejo todala información del hilo de quedadas:
https://www.verema.com/foros/quedadas/temas/1095407-vertical-solertia-04-10-zaragoza-septiembre
Aupa Salou!!
Muchas gracias, lo apunto, entraré en el hilo. ¡Aúpa la Imperial Tàrraco!
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