Amplio restaurante dividido en dos zonas. Interior y una terraza, cerrada en invierno. Para mi, escaso de iluminación. Servicio atento, eficiente y ayudando. Hay servicio de sumilleria. Mesas con separación justita. Resulta bullicioso. Música ambiental sin molestar. Cené en la terraza.
Carta centrada en diversos cortes y tipos de carne. Destaca una mini-carta aparte para la carne wagyu. El resto de la carta son múltiples guarniciones y/o ensaladas. Me llamó la atención el que las ensaladas eran aderezadas por el camarero delante de los comensales usando múltiples componentes colocados en una especie de carrito.
Detalles como aceite, vinagreta, mantequilla y una crema de aguacate y perejil muy rica.
Cena para 1 pax:
Lomo vetado de wagyu. Muy buena de sabor, pero a mi gusto, demasiado fuerte de sal.
Como guarnición elegí pastelera de choclo (maíz) gratinado: Me gustó el contraste dulce-gratinado.
De postre, una torre de lúcuma (fruta de los valles inter-andinos): Consistió en un dulce de tres capas: Crema de lúcuma, queso-crema y bizcocho esponjoso de chocolate.
Carta de vinos solo aceptable, con buenos precios. Organizada por viñas y solo con vinos chilenos. Solo quería por copas y el sumiller me ofreció Tabalí Syrah Reserva 2008. Copas decentes y temperatura un pelín alta.
Precio total: 54€ (aprox. por el cambio; incluye una botella de agua)
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.