Sabado al mediodia y sala vacía, como en otros locales de la misma terraza al lado del edificio Veles i Vents. Es lamentable el abandono de la zona tras la Copa América. Esperemos que el verano le devuelva la vida. Ibamos con reserva y sabiendo a lo que ibamos pero si hubiera pasado por allí paseando no habria entrado. Sin embargo, gracias a los comentarios en esta página he podido disfrutar de una gran comida en un entorno muy agradable. Hemos optado por un menú degustación (35€), que incluía varios entrantes (muy buenos todos: gazpacho con langostino de vinaroz, huevo pochado a baja temperatura con un caldo de setas, magnífico tartar de mero) y un buen arroz de carabineros y ajitos tiernos (magníficos los carabineros, el arroz estaba bueno pero no extraordinario).
Me ha sorprendido muchos detalles del servicio de mesa para un menú con ese precio: cuatro aceites de primera fila para elegir (Marqués de Griñón, Dauro de L'Empordà...), variedad de buenos panes, con frecuente reposición, una toallita seca deshidratada con su vasito de agua para limpiarse las manos tras pringarte con los carabineros, etc. No sé cómo trabajará el servicio de sala con el local lleno pero a nuestra mesa nos han atendido como auténticos marajás. Muy profesionales, educados y atentos. La carta de vinos limitada (están trabajando en una nueva). Aún así, hemos podido disfrutar de un magnífico Manuel Manzaneque chardonnay 2004 (22€) que ha ganado mucha complejidad con el tiempo. Buena cerveza inicial y buen café final. En definitiva, un restaurante al que volveré en más ocasiones y que merece ser mucho más conocido.
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