Restaurante El Botero en Toledo
Restaurante El Botero
País:
España
Provincia:
Localidad:
Cód. Postal:
Añadir tipo de cocina Añadir vino por copa
Precio desde:
30,00 €
(precio más bajo introducido por un usuario)
Nota de cata PRECIO MEDIO:
45 €
Nota de cata VALORACIÓN MEDIA:
6.5
Servicio del vino SERVICIO DEL VINO
6.4
Comida COMIDA
7.1
Precio medio entorno ENTORNO
6.2
RCP CALIDAD-PRECIO
6.2
Opiniones de El Botero
OPINIONES
13

Por azar descubrimos este local, junto a la Plaza del Ayuntamiento y la Catedral de Toledo.

Buenos platos con un toque de autor por parte del cocinero. Tomamos los platos siguientes:

* Gazapacho con mango
* Pulpo torrao con alioli y pimentón (perfecta cocción).
* Carcamusas estilo Botero.
* Panceta confitada con humus y falafel (buena carne).
* Rabo de toro con manzana (espectacular con el toque del cocinero cordobés).

De postre: Postre de mazapán.

Para beber tomamos cervezas y Vino El Vínculo 2008

Buenos platos y relación calidad precio, con servicio rápido y atento. Un descubrimiento en la Ciudad Imperial.

Nuestra tercera visita nos sorprendió por la evolución y madurez de este joven cocinero. Imaginativo y con producto realiza grandes creaciones. Esta vez fuimos con motivo de la “Cena de los Sentidos” un evento que parece que repiten con una periocidad trimestal.

La cena consistía en 6 platos, y cenamos con 4 cocteles y antes de empezar la cena se nos fue explicado todo con una master class de maridaje de ron, así que nos convertimos sin quererlo en propios expertos de los cócteles que nos acompañarían después. Los platos todos buenísimos, y recuerdo el rabo de toro con tuetano de queso como espectacular, he puesto una foto sacada de su página web para que os hagáis una idea de lo rico que estaba.

Total, mi opinión es que es más que recomendable, si estás en Toledo claro. Un saludo y felicitaciones por esta página, se recogen muchas y buenas ideas ¡!!!

  • rabo de toro con tuetano de queso ¡¡¡ espectacular ¡¡¡

    rabo de toro con tuetano de queso ¡¡¡ espectacular ¡¡¡

Andábamos por Toledo mi pareja y yo y nos movió la curiosidad de entrar en este sitio. Nada más entrar nos sorprendió muy gratamente la decoración del Restaurante. Te encontramos como en casa, es raro de explicar, y nos movió la curiosidad el subir a la planta superior y probar la oferta culinaria. Nos ofrecieron un menú degustación que consistía en 6 platos, cada uno diferente y cocinado con un esmero y creatividad que repetiremos seguro. El Rabo de Toro a nuestro parecer exquisito, con el tuétano manchego que es un queso de la zona y suaviza el duro sabor de este tipo de carne, el pincantón excelente y el Bacalao asado como si estuvieras en una zona costera. Nosotros fuimos en Invierno, pero hablando con el cocinero nos comentaron que la carta la cambian cada poco, en resumen, es un sitio al que merece volver, bien atendido y cada poco se renueva así que cada vez que vayas podrás probar nuevos platos. Un saludo

Tuvimos la ocasión de acercarnos a este restaurante por los buenos comentarios escuchados y leídos por aquí, y la decepción fue inversamente proporcional al espacio que tienes entre mesas.

La barra estaba llena, ál estilo taberna castiza, y también había gente arriba (donde se supone que está el restaurante) tomando copas. Con lo cual nos sentaron en una mesa con la sensación de estar cenando en una taberna irlandesa pero con decoración "Cuéntame".

Unas cañas previas con unos aceites de aperitivo, menús degustación, escuetos y manidos, jamón de presa ibérica, foie, cochinillo confitado, atún, soufflé, apenas recuerdo elaboraciones porque nos dejaron bastante indiferentes tanto en sabor como en presentación. Con una atención lenta hasta el hastío, servicio de vino bastante mediocre, con dos bajas en la carta de las primeras referencias que pedí (qué casualidad), y nos pusieron un Blas Muñoz.

No trabajan coctelería, sino combinados. Con los que tratamos de alegrar la noche pidiendo unos Gin-Tonic (había oído que son especialistas), y su servicio perfecto de GT consiste en echar un chorro a ojímetro de ginebra (fifty Pounds para poca sorpresa nuestra), sin enfriar la copa previamente, y echar un sirope de fresa en uno, y en otro de vainilla, vamos sin atender a botánicos de la ginebra y aderezando como si las copas fueran ensaladeras. Daban la opción de combinarla con Schweppes (a 7,5€) y pedimos Fever Tree (a 10€ vaya regla de tres!!!)

El próximo Sábado que se me vuelva antojar perder la noche y 140€, me llevo a mi abuela al Canoe que al menos ella lo pasará bien.

Esa es la impresión que nos ha dado al volver a cenar a este interesante restaurante.
Teníamos mesa reservada a las 22:00 horas. Al pasar un cuarto de hora le preguntamos si no estaba nuestra mesa, y nos contestó que si, que si estaba... Pero no nos subían... En la parte de abajo la gente está tomando vinos y tapas, y a partir de las doce más o menos Gintonics, Mojitos y demás... Con lo cual creo que no dan abasto para atender bien arriba a las mesas que están cenando y dar de beber a los de abajo.

Después de una caña, un vino y un cava, empezamos a cenar. Nos colocaron en la peor mesa de la zona de arriba, una mesa para dos muy pequeña, pero tampoco ibamos a dejar que eso nos afectara mucho. Dos aceites de la casa, muy buenos, dan a elegir varios tipos de panes para su disfrute. De entrantes el jamón de presa ibérica con helado de aceituna, regular para mí y muy bien para mi compañera, y la vieira sobre pastel de bacon, bien. De segundos un cochinillo confitado demasiado seco y un solomillo de ciervo con membrillo, bueno. Compartimos un bizcocho de chocolate relleno de chocolate caliente con helado de vainilla, de lo mejor de la cena. Nos pedimos 2 mojitos para alegrar la noche.

La carta de vinos la ví una vez, la recuerdo amplia, pero suelen tener bastantes bajas de lo que allí se escribe. Siempre pido algo que me recomiendan, generalmente algo manchego: esta vez me ofrecieron 5 vinos de la zona, y elegí uno de Albacete bien servido, de cuyo nombre sinceramente no me acuerdo.

El servicio, aunque desbordado, amable durante toda la cena.

En conclusión, mejor para ir a comer un día que no haya mucha gente que no un sábado noche donde el excesivo número de gente hace que la velada se vea deslucida, al menos es la impresión que nos ha dado con respecto a otras ocasiones. De todas formas un restaurante recomendable. (El precio es con los mojitos)

Ratifico el anterior comentario. Local cutre, servicio pésimo y mucha tardanza entre plato y plato. La comida mejora, pero no aporta nada. Decepción

Visitamos este restaurante para cenar 4 personas a la luz de los comentarios que tenía de otros usuarios. Al repartirnos la carta no nos informaron de los platos que no había por lo que algún comensal tuvo que improvisar lo que quería cenar al pedir un plato que no estaba disponible. Sobre la carta de vinos, muy extensa, me pregunto cuántos vinos hay realmente en el restaurante: pedí 3 y no había ninguno. Acabé pidiendo uno fuera de carta por no seguir con la tragedia. Las sillas incómodas (alguna desencolada), poca luz, y un poco de calor. Aceites de aperitivo (buenos, pero nada del otro mundo). Jamón para compartir (20,5 euros) en mi modesto opinión bastante caro respecto a la calidad. También para compartir Huevo Trufado y Foie (10,2 euros), muy normalito. Los platos: 2 Solomillos de Vaca con salsa de chocolate (46 euros) bastante duros, Carrillada de Ternera (17 euros) bastante insulsa y dura, Atún a la Plancha con sandía(23 euros) normalito también. Y un café y agua. Por otra parte, la cocina funcionaba muy despacio, demasiado tiempo entre plato y plato: 2 horas desde que pedimos hasta que salimos. En definitva, poco recomendable.

Fuimos a conocer este establecimiento dadas las buenas referencias que tenía. Cerquita de la catedral, hay un parking público al lado.
Bonita decoración, (no se si decir que era típica toledana), pero era muy agradable; nos pusieron en una mesa grande cerca de un balcón, habilitada para cinco comensales. El comedor de la parte de arriba da para unas seis mesas.
Aperitivo de 3 aceites de la casa: uno de Alicante, otro de Picón (Ciudad Real) y el otro no recuerdo bien (me quedo con el de Ciudad Real), acompañados de unas cervezas y en mi caso una copita de cava.
Nos ofrecieron el menú degustación, pero ya estabamos decididos a pedir por libre. Entrantes; 2 raciones de salmorejo repartidas en 5 cuencos, espectacular, un huevo trufado con foie, muy bueno, la torrija con orejones y foie, buena también, y una ración de jamón ibérico, bueno.
De platos principales habíamos pedido varias raciones de cabrito, pero se les había agotado, así que probamos el cochinillo confitado, rico, el solomillo de venao a la parrilla sobre una salsa dulce, muy bien, y la carrillada de ternera, deliciosa (me recordó a la de la cuchara de San Telmo en Donosti).
Postres: dos fluido de chocolate (bizcocho caliente relleno de chocolate con mousse de chocolate y fresas), riquísimo, y una torrija con jugo de vainilla y helado de chocolate, buena.
Nos recomendaron 3 vinos bien explicados para acompañar la comida; elegimos uno de Cuenca, Rayuelo creo, bien servido, del cual degustamos dos botellas. La carta era amplia y bien diseñada. El servicio fue atento y cordial durante toda la velada.
Rematamos la comida con dos cafés, una infusión y tres mojitos, fiesta!!
En definitiva un grato descubrimiento y un establecimiento a seguir en el futuro.

Nos habíamos acercado alguna vez más por este local, es agradable ver como siguen haciendo las cosas bien, siempre pensando en el cliente.
Siempre de entrada un aperitivo, acompañado bien con una cerveza, un cava o cualquier sorpresita en blancos o tintos que te sugiere Luis.
La comida siempre con una base clásica, pero con algún rizo actualizando los platos, algunos te llaman la atención, pero te sorprende el encaje de sus sabores, raciones muy generosas.
En vinos, lo mejor es dejarte aconsejar o "discutir" con Luis cual es el que mejor se acopla a la comida, nunca dejan de sorprenderte.
El servicio atento y muy agradable.
Después o bien abajo o bien arriba, rematar o con algún coctel o con alguno de sus Gin, el ultimo y perfectamente acoplado a pesar de lo que pueda parecer, un gin con G´Vine con Qtonic y violetas, un caramelo.

Cocina creativa muy buena con un servicio muy cuidado del vino y una RCP perfecta.
Si te sientas en el restaurante que está en la parte de arriba se puede elegir cualquiera de las tapas (medias raciones) que se pueden degustar en la parte de la tasca o cualquiera de los platos que está en la carta.
Por cortesía de la casa nos sirvieron dos aceites, uno de Ciudad Real muy intenso y rico y otro de Rueda, mucho más suave pero también muy rico. De primeros tomamos una ensalada de brotes, verdura y frutas, bastante buena la mezcla de sabores y el milhojas de queso manchego, manzana y foie que estaba excepcional. De segundos tomamos venado y cochinillo confitado ambos muy ricos. De postre tiramisú y mouse de chocalate negro, ambos excepcionales. De vinos tomé dos copas de un blanco 100% viognier, una copa de tinto mira salinas de alicante y otro de DO Mentrida, con una RCP muy buena, 2.5Euros por copa.
El servicio es muy amable.
Restaurante 100% recomendable.
Otra opción es tomas medias raciones en la parte de abajo. La carta de tapas es muy original.

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