Restaurante La Grava: Menú refrescante de verano


Disfrutando de la compañía de mi marido y mi hija hemos vuelto a La Grava para probar antes de que finalice el Menú refrescante de verano que ofrecen hasta el sábado. El menú sólo se sirve por la noche y a mesa completa. Se trata de una serie de platos originales en cuanto a sabor y texturas, tres tapitas y cuatro postres y las bebidas a parte.

Nos hemos dejado aconsejar por Mario que nos ha preguntado si queríamos cenar con vino o cava, y hemos elegido la segunda opción que a Javier le encanta. Nos ha recomendado Glaç de María Casanovas (23,50 euros) que nos lo ha presentado como uno de los mejores cavas que hay en el Penedés. La botella nos ha parecido muy original, elegante y chic. El cava tiene color amarillo pálido y su sabor nos ha parecido diferente a los probados hasta ahora. De fácil trago, y la burbuja fina y asequible. Copas Spiegel. La vajilla me encanta, blanca y con líneas suaves.

Hemos comenzado con unos aperitivos: patatas de yuca y unos bombones de foie garrapiñado con avellana (buenísimos), para la peque, una tortilla francesa con jamón ibérico.

El menú comienza con las tapitas saladas: Pizza pop con mermelada, granizado de tomate y salsa pesto; la masa de la pizza era de chicharrones que ha conjugado muy bien en conjunto y no resultaba demasiado seca y la salsa pesto estaba exquisita; Atún marinado con pickles de calabacín (encurtido) y helado de mostaza, con brotes de rábano que le daban un toque ligeramente picante. No me ha encandilado demasiado, el atún estaba muy bueno, pero la mezcla no me ha cabado de convencer; Milhojas de patata, higos y foie (el mejor de la noche). Nos comenta Mario que en la huerta disponen de 13 variedades de higos que han ido poco a poco recolectando y cada mañana recogen cajas enteras de cada variedad que van probando para encontrar la combinación perfecta y aprovechan para hacer mermeladas (hemos visto de nísperos, ciruelas, cebolla y tomate, entre otras que no recuerdo), higos con brandy y otros delicatessen.

Los panes que se nos ofrece son de elaboración artesana y recién horneados: aceitunas negras, pan rústico, y uno muy original que Javier ha probado: melocotón y nueces que resulta sorprendente, porque está buenísimo.

Seguimos con los dulces: Canelón de sandia e higos con mojito (refrescante, sin duda); Bizcocho de aceite, refresco de melocotón y sorbete de vino; Té helado y menta con manzana ácida y yogur. Plum-cake de amapola, limón y cacao glacé. El que más me ha gustado ha sido el último, aunque destacaría los bizcochos de aceite que estaban curiosos y el granizado de menta y la mezcla de todos los componentes que a mi nunca se me hubiera ocurrido mezclar.

En vez de café, hemos tomado té (Rooibos de citron y Silueta verano: te rojo con limón, fresas, kiwi).

Me ha parecido un menú original en cuanto a sabores y texturas, predominando los fríos y semifríos, los colores, su ligereza y sobre todo poder maridarlo todo con un cava que no ha deslucido a ninguno de los platos.

El servicio muy correcto de Mario y Rafael que en todo momento nos han explicado todos los platos y en especial Mario que nos ha dado todo tipo de detalles y explicaciones sobre cada uno de los platos. Gracias a Luci (esposa de Mario) que estuvo compartiendo charla con Marina (5 años) y al principal protagonista de la cocina: Gerson que nos hizo disfrutar de nuevo de su cocina.

Volvemos el viernes a comer a mediodía.

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