Restaurante Casa Manolo: Un lugar donde aprender gastronomía


Nueva visita a este restaurante que a mi parecer es un emblema de su zona. Por el cuidado de todos los detalles, el trato del personal y la calidad de la comida se hace de visita obligada, en mi caso, siempre que voy aprendo algo que intento traer en la medida de la posible al restaurante.

En cuanto a las sala, mesas amplias y con unas vistas al mediterráneo que me producen una envidia casi insana.Como comentaban anteriores foreros la cava es enorme, elegante y preside una sala que consigue cierta intimidad a pesar de las dimensiones.

El servicio del vino es de manual; se envinan las copas, se decantan los caldos que así lo exijen y Marcos desempeña su función de sumiller de modo impecable. La carta de vinos es extensa y variada. En esta ocasión tomamos un Juan Gil, referencia que no conocía y que me parece que guarda una relación calidad precio impresionante. Las copas Riedel.

A mi parecer donde destaca de forma especial es en el trato al cliente de mano de Manolo todo el personal es perfectamente orquestado. El trato es cercano pero respetuoso midiendo muy bien el tipo de cliente. En nuestra segunda visita nos sentíamos como en casa en una gran labor de RRPP.

La cocina muy buena, asesorados esta vez por el "amo de los fogones" (JuanCar) nos decidimos por probar el arroz que tantos premios atesora de pichón y trufa. Una presentación muy diferente a lo habitual en aro con láminas de trufa recubriéndolo y una salsera aparte con una salsa que termina de darle un sabor a "monte" muy característico. Bueno y diferente, para probarlo (aunque ya nos comentó Manolo que como lo trabajan con trufa fresca en breve tienen que sacarlo de la carta porque el producto comienza a desaparecer del mercado).

Terminamos pidiendo un oporto, cafés y un puro (terreno en el cual Marcos volvió a demostrar su profesionalidad llevando a cabo toda la liturgia de encendido). Cierre perfecto para una comida de aplauso.

Un lugar en el que se disfruta de la vista, del entorno, de la comida, del vino y, antetodo, del trato lo convierten en una cita más que recomendable. Con el permiso de Manolo seguiré volviendo a ver qué idea le robo a mano armada y qué nuevo proveedor consigo arrancarle para mi humilde casa.

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