Aunque había leído las reseñas de Verema La Cuina de Boro me sorprendió por algo que no esperaba. Una cocina sencilla pero muy bien hecha. Para empezar una titaina con un huevo pochado realmente espectacular, con su tomate y su “tonyina” en gruesos tacos y con un profundo sabor. Nada que ver con la gran mayoría de titainas que hacen por ahí a base de tomate de bote y “residuos” de atún. Lo único que lamento de este plato es que era escaso (a la próxima repetiré). De segundo bacalao con tomate, muy bueno sin pasarse en la cocción y jugoso. Sencillo pero suculento.
Antes del postre tomamos una selección de 5 quesos presentados ordenadamente de más a menos fuerte con un Blue Stilton particularmente cremoso y de potente sabor.
Como postre una mousse (muy densa) de chocolate con algo parecido a nubes de menta. Muy rico sin llegar a empalagar.
La carta de vinos está cuidada con muchas denominaciones donde elegir. El servicio es correcto con envinado de copas y cambio de servicio en cada uno de los vinos tomados. Para empezar Arrayán Merlot, seguido de un Pontac (pedido por los riojistas de la mesa) que sabía a poco comparado con el Arrayán. Finalmente volvimos sobre nuestros pasos y rematamos los quesos con un Abadía Retuerta que mantuvo el tipo.
Para finalizar cafés (con mignardies) y unos gin tonic con ginebra valenciana GINSELF de sabor a mandarina y que da un agradable sabor cítrico.
Servicio atento y agradable en un ambiente tranquilo. El precio es algo caro pero se puede repetir de vez en cuando.
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