Harto del timo de la vaca vieja generalizado en casi toda la restauración española, cuando quiero darme un festín de buey me acerco a este restaurante segoviano.
Jesús García ejerce de maestro de ceremonias de este restaurante y su continua inquietud se deja notar en la casa.
Acogedora bodega, moderno y luminoso el salón superior y la última incorporación se traduce en un salón abovedado de madera sencillamente espectacular. En la actualidad están renovando el salón viejo, volveremos para ver que tal les ha quedado, que seguro merece la pena
Buenos entrantes, mollejas, queso de cabra gratinado, y un Carpaccio de solomillo de buey que a unos encanto y otros lo encontraron algo subido de sabor a canela (y no es canela, es la mezcla de especias utilizadas que da esa sensación)
De segundo lomo de buey a la piedra en generosa ración, con su grasa blanca, señal inequívoca que estamos ante buey no ante vacuno viejo. Sabroso, jugoso, no harta.
De postre, entre otros, el que más gusto fue el postre de queso buenísimo. El sorbete al cava es una buena opción para “bajar” un poco, cremoso y suave.
Bodega amplia y en proceso de expansión de la mano del sumiller, joven y queriendo hacer las cosas bien, muy amable y atento. Y con recomendaciones novedosas e interesantes. Copas correctas y temperatura de servicio adecuada.
Servicio atento, sin agobios y pendiente en todo momento.
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