Tras la planificación correspondiente del viaje tras consultar Verema y algún visitante habitual con familia residente, me sorprende que empezaban vacaciones el domingo cunado estaba prevista la visita para miércoles, así que cambio de planes y vamos directamente del aeropuerto al hotel porque nos pilla a mitad camino. Su situación cercana al aeropuerto viene motivada (ya se ha comentado) que nace para dar de comer y beber a los obreros que construyeron el aeropuerto que, `por cierto es un espectáculo ver aterrizar desde los 2 miradores cercanos.
Lleva más de 50 años funcionando y llenando así que algo deben hacer bien. El local es rústico con pequeñas casetas a modo de comedores privados (reservados le llaman) y otros espacios abiertos a modo de terraza serpenteante por toda la propiedad, siendo estas mesas muy venteadas y necesitadas de protección del sol; una pena que, dada su situación muy cercana al mar, no tenga buenas vistas. Su cocina se basa solo en el producto y lo mejor es probar diferentes paltos de lo que tienen, algunos tamaño tapa, media ración o entera.
Nos sitúan en un reservado a modo de "confesonario" con una mesa justita para los 4, que no permite levantarte salvo que estés en la puerta y que, por supuesto, el servicio solo puede asomarse a la puerta y pasarte los platos, siendo bastante efectivo y asomándose de forma frecuente porque no nos ven de forma directa. La mesa está con mantel y servilletas de papel, con cubiertos copas y vajilla básicos. Es tarde por un incidente de pérdida de maletas en el enlace de Madrid, alquiler de coche y pegas varias pero nos atienden sin prisa pero sin pausa.
Para beber tras vuelos, problemas y calor de verano nos quedamos en 4 cervezas Estrella Galicia 3 claritas con limón y agua sin gas; no vi carta de vinos porque había necesidad de refrescar, aunque luego recordé que había bastante variedad a buen precio incluso que el dueño hace algún propio. Para acompañar van 4 de pan básico que sobró en parte a pesar del allioli y el mojo rojo.
En otro momento hubiéramos empezado por la sopa de pescado pero el calor.... Compartimos al centro:
. ración de camarones: para comerse un pozal (como dice Chicote), es algo que si hay tienes que pedir en cualquier local de la isla. Muy buenos, cocción ajustada y amplia ración. Ganas de repetir pero hubo contención que empezamos viaje.
. ración de chipirones: de buen tamaño y calidad, rebozados y fritos sin restos de aceite; textura correcta. Notable.
. ración de queso asado con mojo verde: un plato típico de Canarias consistente en un queso de cabra loncheado y asado. Correcto.
. morena frita: con cabeza y todo, rebozada y bien frito hasta estar casi crujiente; textura similar a las anguilas. Recomendable por lo infrecuente.
. pescado fresco del día frito: puede variar el tipo del pescado según haya ido el día anterior; lo que no cambia es que va todo entero frito. Hoy incluía, para un kilo aproximado, 6 piezas que eran 2 cabrillas, 2 viejas y 2 salemas (pez hervíboro) siendo laboriosos de espinas pero muy sabrosos
. postre bienmesabe con bola de helado de vainilla: postre casero en el que el helado se agradece no solo por el calor sino por la intensidad dulce del postre que consiste en una pasta dulce con base de almendras quedando en una textura untuosa perfecta para ser acompañada por el contraste del helado.
. postre príncipe Alberto: también casero y típico de la isla, menos intensidad dulce aunque es una mezcla de café leche condensada y licor con algo de canela para mezclarlo con el chocolate a modo de mousse; hay trozos de almendra y avellana. Buen homenaje al príncipe de Mónaco en su nacimiento y visita a las islas.
Empezamos bien el periplo isleño.
camarones
morena
chipirones y mojos
queso asado y papas
salema
pescados fritos
Cena sencilla, en una terraza,servida con una sonrisa, amabilidad y buena predisposición. Hasta los aviones que sobrevolaban el restaurante a no muchos metros, aportaban encanto. Sin ninguna floritura, ambiente muy sencillo y rústico. Producto de calidad intermedia a precio bajo. Camarón , lapas..pescados a la parrilla de la zona, papas..lo típico y eso sí un postre de queso..que mejor olvidar...vino de frasca, tinto y blanco...pero nos supo rico , era el lugar y el momento..y además. 54 euros todo, los dos...
Fuimos a descubrir este restaurante, tras haber leído diferentes comentarios en distintos diarios de la isla. Esta situado en Hoyo de Mazo, muy próximo al aeropuerto y es verdaderamente algo que hay que ver. Imaginárselo es difícil.
Llegamos a eso de las 14 horas, un domingo al mediodía, sin haber reservado y tuvimos que esperar mas de 1 hora para poder coger mesa. Había gente por todos los sitios y en todos los lugares. El restaurante, es una especie de chiringuito situado al lado del océano, formado por un cuerpo central donde se encuentra el bar y la cocina y por diferentes pequeños barracones de madera y obra, formando pequeños comedores individuales o de 3 mesas como máximo. Este restaurante fue en su dia la cantina para los obreros que construyeron el primer aeropuerto de la isla. Hoy en dia es un punto de encuentro para los Palmeros y algún que otro turista.
Tiene fama por sus pescados frescos. Para comprobarlo, quisimos hacer una pequeña degustacion, pero a esa hora(abren a las 13h) solo quedaban Viejas y Chipirones, asi que optamos por lo que estaba disponible. No hay carta, todo es cantado. La carta de vinos también es cantada y se reduce a unas pocas referencias. El servicio es rápido y dentro de lo que cabe, amable.
Nos pusieron en la mesa Alioli y Mojo verde.
Compartimos:
1/2 ración de papas arrugadas No son las mejores que comimos
1/2 ración de chipirones Algunos estaban recién hechos, pero otros llevaban un buen momento esperando encontrar un cliente ;-)
Viejas ((Sparisoma cretense/especie de pez loro que se encuentra unicamente en aguas de Canarias y Azores) a la plancha, de 950 gr Muy buenas.
El pan no era casero. No tomamos vino, bebimos 1 botella de agua de 1l y 3 cervezas Dorada 33 cl bien fresquitas y finalizamos con 2 cafes con hielo.
La cuenta ascendió a 18,72 €/persona. Buena RCP (Hubiese sido muy buena si los chipirones y las papas hubiesen estado a la altura de las Viejas). Vale la pena ir por lo pintoresco del lugar, tanto del chiringuito como de los paisajes adyacentes. No se si volveremos pero para los que no lo conocen puede ser una experiencia folclórica.
Paisaje cercano
Comedores
La Entrada
En un rincón de la costa de Mazo, de la preciosa isla de La Palma, se encuentra situado
a escasos metros del aeropuerto desde hace 40 años uno de los lugares más peculiares de la isla: el bar/restaurante Casa Goyo. Creado por la necesidad de alimentar a los obreros del aeropuerto, se ha convertido en uno de los bares/restaurantes con más fama de la isla de La Palma. Sus casetas de madera que conforman el establecimiento ofrecen un ambiente marinero, para degustar la especialidad de la casa: el pescado: cabrillas, doradas, abadejos, alfonsiños, viejas, jureles, gallos ,pejeperros... etc. Un trabajo sincero que ofrece a los comensales los secretos del atlántico, Casa Goyo fue galardonado con el XXII Premio de Gastronomía de DIARIO DE AVISOS a la Cocina Popular 2006. Disponen de bastantes vinos de las diferentes zonas vinícolas de La palma, caldos que por cierto resultan estupendos para acompañar la gastronomía de la región. Sin duda un sitio para concer en La Isla Bonita.
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