Un sitio de los de siempre, con una decoración de lo más clásica, pero sin recargar. Cómodo. Cubertería y vajilla adecuadas al entorno. Cristalería buena (copas Schott). Personal cualificado y atento. Servicio del vino muy bueno, con decantación a sugerencia del sumiller y cambio de copas con el nuevo vino. Pedimos un aalto (unos 36 euros en carta) y un vino que no conocía "Targum" a sugerencia del sumiller. La carta peca de tener casi todo vinos de la zona, pero se le perdona. Está bien estructurada y con margenes en los vinos que no superan a veces el 20% sobre precios de tienda, lo que aplaudo. La comida es estupenda, de gran calidad. Entrantes caseros de calidad y cordero sabroso. Disfrutamos de una experiencia muy grata, a precio excelente.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.