Muchas gracias por invertir su tiempo en visitarnos y posteriormente en comentar su experiencia. Lamentamos no haberle enamorado en aquella ocasión, pero lo que más lamentamos es que su visita, la de unas personas que entienden, valoran y aprecian el buen servicio del vino, coincidiera con la única vez que el sumiller, encargado de envinar todas las copas de vino, ha estado de baja. Una vez volvió, se han envinado todas las copas utilizadas, como de costumbre.
Muchas gracias por su tiempo y esperamos poder contar con una segunda oportunidad para demostrar que el servicio, sobre todo en lo referente al vino, recibido aquel día fue una excepción.