Gran alegría la que nos llevamos muchos miembros de la Peña Gastronómica Los Restauranteros al recibir el programón del organizador de este Encuentro de primavera 2015, Manu Aguilera, y observar que en él se incluía una cena en Monvínic. Buena parte de los restauranteros somos también enochiflados y… ¿qué mejor?
A priori la elección no podía ser más acertada: tras la comida “troncal” en Angle, que se presuponía fuerte, una cena más ligera en un wine bar de luxe, un lugar en el que se come bien ponderándose el vino sobremanera… ¡Cómo apetecía!
Sin embargo nuestro querido Manu andaba los últimos días algo preocupado a la vista de la nefasta experiencia que sufrieron Joan Thomas y él mismo no hacía ni un mes siquiera…
Y para allá que fuimos, con dudas, ciertamente con dudas, pese a que habían asegurado que lo acaecido fue algo puntual y que no iba a volver a suceder. Pero, amigo, había que verlo.
Monínic es un lugar guapísimo, la máxima expresión de la modernidad catalana bien entendida. Cool, fashion, funcional, desahogado, límpido… Lograda iluminación, rozando el intimismo pero con suficiente visibilidad en mesa para poder desarrollar correctamente la fase visual de la cata.
Nos acomodaron en un “apartado” divino, con un delicioso jardín vertical a sus espaldas separado únicamente de la alargada mesa por una gran cristalera.
Y comimos….
• Samosa vegetal
• Rillette de pescado del día y verduritas
• Espárragos blancos de Gavá con crema de jamón
• Guisantes a la crema y bacalao ahumado
• Cordero meloso “embarrado” Fermi Puig
• Maria Luisa, fresa
• Aguacate, chocolate, cilantro
Y bebimos…
Rimarts Gran Reserva 40. Xarel·lo, macabeu, parellada y chardonnay, Cava (España)
Paul Blanck Grand Cru Wineck-Schlossberg 2009. Riesling, Alsace (Francia)
Carrick Pinot Noir Bannockburn 2011. Pinot noir, Central Otago (Nueva Zelanda)
Goyo García Viadero Finca Viñas de Arcilla 2010. Tempranillo, Ribera del Duero (España)
Château Pajzos Aszú 5 puttonyos 1993. Furmint, Tokaj (Hungría)
Fonseca Vinhos Alambre. Moscatel rojo, Setúbal (Portugal)
Salvatore Murana Mueggen 2009. Zibibbo, Passito di Pantelleria (Italia)
Cenando más que satisfactoriamente como cenamos, puedo decir que no creo que me acuerde de aquí a unos meses de en qué consistió la cena, aunque siempre tendré esa sensación de “haber comido bien”. Peeeeeeeeeeeeero puedo decir también que tendrán que pasar muchos años para que olvide, si es que lo llego a olvidar, lo maravillosamente bien que bebimos, y no ya por los vinos, que también, sino en por el magnífico trato que nos dispensó Antonio, el sumiller, un sumiller italiano de champions.
Antonio hizo de una buena cena una experiencia fantástica. El elemento humano. El valor de la sala. Antonio.
A su profesionalidad, simpatía y capacidad de comunicación demostrada durante toda la cena, explicando y respondiendo sin parar, tenemos que unir lo airoso que salió del reto que le lanzamos cuando le dijimos cuando la cena ya finaba: -“Saca algo que supere este último tokaj”… Y cuando más tarde, ya enchilados, le dijimos: -“Antonio, busca algo que supere esto que ha superado al tokaj”… Al tokaj lo encimó con un improvisado Alambre, un moscatel rojo de Setúbal encabezado y con al menos 20 años de envejecimiento, y al Alambre… que no había con qué lidiarlo… Antonio lo vadeó, tirando de filigrana y cintura, con un passito di pantellería, cambiando de frecuencia, entrando en la de lo joven, fino y vivaracho. ¡Buen pase, maestro!
Previamente nos había deleitado con otros pases maestros, con vinos bien seleccionados, especiales todos ellos, en los que, insisto, el sumiller brilló por encima de ellos. Comenzó con un buen cava, continuó con un riesling fresco y contenidamente abocado sin esos gasóleos de juventud, cambio de tercio hacia los tintos con un pinot noir cuya liviandad no supimos entender quedándonos corto a la mayoría, prosiguió con un ribera de corte marcadamente atlántico, en la suerte de los dulces abrió con cinco puttonyos de tokaj de libro y cerró con los comentados moscatel rojo envejecido y el dicharachero passito di pantellería.
Plas, plas, plas.
En cuanto a las viandas, cederé gustosamente a los compañeros con los que tengo el honor de compartir peña la descripción de cada plato (no se pierdan las próximas valoraciones de este restaurante), yo me limitaré a decir que se cumplió holgadamente el objetivo de la organización: buena cena, ligera y completa. Añadiré nada más que me sorprendió gratísimamente el sabor y la textura de ese cordero que culminaba la comanda.
Me llevo un muy buen recuerdo de este Monvínic, se percibió que la dirección tenía ganas de agradar, y lo consiguió, algo que me hará volver sin duda. Y ultimaré con una conclusión, la misma con la que comencé y titulé esta valoración: Antonio disipó las dudas.
Me alegro que Monvinic se haya volcado con vosotros y que la experiencia haya sido satisfactoria...
pero personalmente me será difícil volver "en solitario" por si acaso... Hay experiencias difíciles de digerir...
Un abrazo
Joan
Monvinic es un lugar acorde a tú categoria, jeje. Si es que eres un tio con clase!!!
Bueno, después de la mala experiencia de Joan y Manu no me extraña que fuéseis un poco "asustaos" ;-) Me alegra que hayáis tenido un gran día. La verdad es que el lugar es precioso y la selección de vinos memorable. Mi asignatura pendiente es ir a comer. Todo se andará...
Abrazotes!!!
Buen post, bien detallada la velada enogastronómica disfrutada.
Bueno, se aclaró la duda y Monvinic nos brindó una excelente noche, con vinos de calidad, muy por encima del presupuesto, que en el tema de vinos, siempre hay que tenerlo muy en cuenta. La cena acompañó de maravilla, selecta y suficiente, en un entorno de lujo y en muy buena compañía. Realmente no entiendo que pudo pasar en aquella desafortunada noche.
Sobre Antonio, estoy con la mayoría, excelente profesional y comunicador.
Resumiendo, lugar totalmente recomendable para los amantes del vino.
Joan, de acuerdo contigo en que la experiencia fue difícil de olvidar.
Me quedo con la opinión de tu primera visita y con esta última mía, lo que pasó aquella noche nunca lo sabremos, pero me ha alegrado comprobar que no es lo habitual.
Un abrazo.
Hola Manu,
Me alegro que Monvinic se ocupase de vosotros como profesionales y que no os defraudase, lo contrario hubiese sido catastrófico para su imagen.
Enhorabuena por el disfrute
Un abrazo
Joan
Muchas veces el servicio hace que un comercio o un restaurante sea mejor que otro de superior categoria, yo pongo el ejemplo de los bancos, todos son iguales, van a la suya (ganar dinero), pero depende de quien te atienda sales mas o menos contento,
Ja,ja en toda peña tiene que haber cierta rebeldía. La velada me gustó, mucho más el tratamiento del vino que las viandas. De vinos sé muy poco. Del sumiller, me gustó la búsqueda de la palabras exactas para describir los vinos, tirando de un amplio vocabulario castellano.
El peldaño de los dulces bien pensando en acabar con un gran sabor de boca. El plato sin duda el cordero. Cena ligera.
Compañia siempre buena.
Te entiendo perfectamente, Joan.
Es una pena que te pierdas experiencias tan guapas como la que contaste en tu primera visita, pero cuando te sientes así de maltratado como te sucedió en la segunda... es difícil digerir como bien dices.
Un abrazo
Aurelio
Jaja, a la tuya, a la tuya. A la vuestra.
Yo la verdad es que tenía poco miedo, como no había vivido la anterior experiencia y no era el organizador...
El marrón era para Manu, sufridor de la experiencia y organizador. Me pongo en su lugar y sí, debía estar intranquilo.
Abrazote
Estoy deseando leer tu descripción del cordero y resto de platos... Y ver tus fotos. Y las de Ana. Y la pedagógica valoración de los vinos de Jose Ruiz. Y la entradilla de Toni. Y la sensación general de Óscar. Y los calificativos conceptuales de Fer. Y el telegrama del Gran Jefe. Y...
Muuuuuuuuuuuuuuuuuucha Peña!!!!!!!!!
He estado en dos ocasiones pero cuando aun no era veremero.
Me gustó también visitar la bodega de cristal.
Aaaaacabáramos! Ya decía yo...
Totalmente cierto. Una buena cocina es lo principal, pero un servicio excelente hace inclinar la balanza si hay dudas.
Estamos, yo creo, en los inicios de un proceso de revalorización de la sala. Tras muchos años de estrellato y protagonismo eclipsante de los chefs (que lo siguen teniendo) y del casi desprestigio del trabajador de sala (con esos "Chsssss, campeón, tráeme.....!" que tanto molestan a alguno que conocemos y tan habituales) parece que por fin se les comienza a poner en valor...
Yo soy un apasionado defensor del trabajo en sala. El empresario debe mimar este punto. A mi, en lugares con pretensiones, ya no me valen l@s chavales mon@s y modern@s con ganas pero sin formación alguna. Yo pido algo más en lugares cuya oferta y precio te hacen pensar que vas a encontrar algo más. Y en el resto de sitios, también, a otro nivel, al que corresponda, pero también..
Quiero encontrarme profesionales de la sala.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.