Restaurante Le Petit Chatelet en Paris

Restaurante Le Petit Chatelet

Datos de Le Petit Chatelet
Precio Medio:
48 €
Valoración Media:
6.4 10
Servicio del vino:
4.8 10
Comida:
6.4 10
Entorno:
7.6 10
Calidad-precio:
6.1 10
Fotos:
 
País: Francia
Localidad: Paris
Dirección: 39, rue de la Bûcherie
Tipo de cocina: Francesa
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 30,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


7 Opiniones de Le Petit Chatelet

Situado frente a Notre Dame, en la orilla opuesta del Sena, en una preciosa finca antigua.

Distribuido en dos plantas con espacios muy exiguos. Accedimos por una angosta escalera a la planta superior, abarrotada, tocándonos en suerte una mesa esquinera aunque interior, por lo que ganamos en comodidad, pero, pese a los grandes ventanales, no pudimos disfrutar de las vistas.
Decoración muy casual, con pósters, fotografías y estampas pegados por las paredes, como si se tratase de una vivienda particular. Iluminación indirecta intimista y muebles escogidos.

Cocina francesa a la que intentan conferir aportes distintivos.

Instalados ya en nuestra cómoda mesa sin vistas, nos colocaron encima de ella, a modo de carta, un pizarrón enorme que llevaba escritos con tiza los platos y precios. Había un menú que consistía en una entrada + un plato + un postre, a elegir de entre los de la pizarra por 28.50€. Nos dispusimos a elegirlo pero… tenía trampa. De plato principal solo podías elegir los que llevara asterisco y… ¡solo había uno!. Así que pedimos un menú, y el resto a la carta, pues queríamos probar varias cosas.

----- Entrantes
Sartén de champiñones al ajo. Unos vulgares champiñones salteados al ajillo, un tanto gomosos.
Caracoles “Petit Chatelet”. Espectaculares tanto en su elaboración, como en su presentación, como en su definición. Estaban cocinados dentro de una especie de gran magdalena hueca de hojaldre de queso. En su interior, una salsa de nata, pimienta negra y champiñones, y sumergidos en ella los caracoles (sin concha) y trozos de champiñón.

----- Platos
Brocheta de cordero a la “chimenea”. No se si es un nombre poético o es la forma correcta de decir en francés “a la brasa”. Se dejaba comer.
Dúo de lubina y vieira (traducción libre de “duo de bar et coquille”). Nada del otro jueves.

----- Postres
Tarta tatin: riquísima. Una tatin de verdad. Le sobraba la nata, menos mal que no se mezcló.
Profiteroles: dos profiteroles desproporcionadamente grandes, secotes, rellenos de chocolate y… sin nata… ¡para una cosa que la debía llevar!

Carta de vinos discretita. Tomamos 2 copas de chardonnay de Chablis de aperitivo y una botellita de pinot noir borgoñés, Coteaux des Moies 08, que de tan liviano y poco concentrado que era, no supe extraerle la esencia.
Las copas eran malas, excepto la de los blancos del aperitivo que era normalitas. Pregunté si nos podía sacar de esas copas para el tinto también y… se negó, aduciendo que las tenía justas. Me tocó envinarlas para evitar esos cristalazos gruesos en los que pretendía que me tomara el tinto. ¿?

Pedí un platito de queso para acabar el vino y… me dijeron que la cocina estaba cerrada. ¿?

Pedí la cuenta y… tuve que bajar a pagar a la planta baja, los señores no se dignan a subírtela a tu mesa. ¿?

A estas alturas adivinará el lector que no estuve nada contento con el servicio, brindado por una chica muy sonriente, rápida, pero que pasaba de todo. Iba a lo suyo: sota, caballo y rey. ¡Ay amigo como te salieras de ahí!

Puede que tuviera mala suerte, o que se trate de un restaurante muy irregular, pues la mayoría de las valoraciones de este foro son favorables y parten de foreros fiables (también es cierto que otras fuentes también fiables narran decepciones). Yo no le daré otra oportunidad, fueron muchas cosas, no se trató de algún detalle aislado. Y eso que aquellos caracoles no los olvidaré nunca.

P.D.: había bastantes mesas de comensales hablando castellano. Supongo que estará en las guías, el tirón de Verema, el magnífico emplazamiento…

Estuvimos esta primavera en "Le Petit Châtelet" animados por las críticas de 'jvoltaire' y 'rafelia', acertadas. He leido la reseña de 'anubis7' y le tengo que dar la razón en cuanto al idioma (mi francés no es muy bueno que digamos). En nuestro caso nos atendió el dueño, que, aunque educadamente nos hizo notar su "chauvinismo". Referente a la cena coincido con los demás en que estuvimos en un lugar privilegiado, nos ubicaron junto a una ventana del piso superior en una mesa para dos (romántico y tranquilo).
La pizarra con los platos me pareció una buena idea y le da un toque familiar.
De primero el Foie Gras de la casa (muy bueno) y una Ensalada de Mollejas de Pato tibia (muy buena). Atacamos "l'Entrecôte du Maison" con afán (riquísimo y tierno) y una brocheta de cordero a la brasa (correcta, la tubieron que pasar un poco más ya que estaba un pelín cruda para ser cordero). Acabamos el festín con unas ciruelas maceradas con helado y una terrina de mousse de chocolate (muy buenos ambos). Lo acompañamos todo con un burdeos de Saint-Emillion del 2005, suave y que casaba con todo.
El precio total con dos cafés fue de 113€. Correcto para ser Paris y para estar enfrente de Notre-Dame.

Lamento la mala experiencia del último comentario. Nuestra impresión para nada coincide.
Estuvimos las pasadas navidades y el sitio nos gustó mucho.
Emplazamiento ideal, con maravillosas vistas a Notre Dame (nos acomodaron junto a la ventana) y comida muy correcta a adecuado precio.
La poca intimidad de las mesas es algo habitual en la restauración parisina, pero por lo demás perfecto.
Volveremos seguro.
Recomendable.

Animados por los comentarios en esta pagina teniamos reserva para el viernes dia 21 para cenar. Cuando vimos la ubicacion y conociendo lo que es Paris, nos extraño un poco que en una zona tan turistica pudiera haber un "oasis". Pero en fin...todo es posible aunque no en este caso. Al entrar nos sentaron en una mesa , por decir algo , ya que todas las mesas estaban juntas en plan mesa corrida hasta el punto que tenian que retirar la mesa del todo para que la persona que estaba en la pared pudiera pasar. Y sabemos que en Paris la intimidad entre mesas es casi nula, pero de ahi a ser inexistente... Pues bien, cenamos con una familia inglesa de 4 personas con ascendencia india y con una pareja inglesa. POr cierto, tambien en este detalle de las nacionalidades de los comensales ya empezabamos a intuir que el restaurante no iba a ser lo esperado. Una vez sentados nos lanzan literalmente un papel en frances donde leemos menu: 1 entree + 1 plat + 1 dessert = 28 €. Le indicamos al maitre ( un chaval que no hablaba ni ingles ni español) que queremos el menu y nos aparece con una gran pizarra donde estaban lo splatos. A mi me parecio extraño que todos los platos llevaran su precio siendo que el precio del menu era fijo....
Pues bien, le volvimos a decir que elegiamos el menu y tomamos:
- entrees: carpacio de aguacate y gambas correcto y esparragos verdes normalitos
- PLat principal: Vieras con salsa de mantequilla normales y entrecot grille correcto
- Postre: Crepes grand marnier incomestibles y tiramisu bastante malo

El vino elegimos sin saber un Medoc que nos aconsejaron la familia inglesa y era correcto a un precio de 38 euros. Por ese precio aqui habriamos tomado 3 botellas de esa calidad de vino.

Pues bien, pedimos la cuenta y cual es nuestra sorpresa cuando vemos que asciende a 120 € y nos hn cobrado cada plato a su precio. LLamamos al "chico" y ante nuestra protesta aparece el que debia ser el encargado hablando perfecto español y nos dice y enseña que habia que elegir de la pizarra los platos que llevaban un asterisco y que asi lo ponia en el papel del menu. Nos lo enseña y era verdad pero le dijimos que no sabemos frances y que por otra parte le habiamos insistido al chico 2 veces que queriamos el menu. El encargado se encogió de hombros y se marcho sin mas dilación.

¿ que mas puedo decir ???
Solamente avisar de ello para que otros incautos no caigan. Al margen de lo que nos pasó, decir que por 28 € el menu tampoco es aceptable porque los dos unicos platos principales "con asterisco" que se podian elegir de la pizarra eran alas de pollo y brocheta de cordero...

Lamentable. LO peor... que fue nuestra primera noche en Paris y nos dejó mal sabor de boca. Afortunadamente luego la cosa mejoró muchisimo y no todo fue tan malo

Bonito y singular restaurant en la atractiva zona de Saint Michael.Situado al lado del Sena y en frente de la catedral Notre Dame.Cuenta con una carta corta pero bien resuelta.Su carta de vinos es escueta y suficiente.La atención muy buena y agradable.Vajilla y copas, correctas.
*Primeros: - ensalada de pepino y gambas con aliño de pasta de aceitunas, muy buena.
- tartar de aguacate y langosinos, bueno.
*Segundos: - brocheta de cordero ahumado, abundante pero algo sosa.
- salmón sobre menestra con salsa de hinojo, bien.
*Postres: - ciruelas confitadas con helado de violeta, buenísimo.
- coulant de chocolate con salsa de vainilla, bueno.
Muy recomendable en todos los aspectos.
2 primeros+2 segundos+2 postres+agua+cafe= 60 euros

Gracias amigo jvoltaire, muchas gracias por hacerme descubrir este lugar mágico que, para nosotros, será inolvidable.
Realizamos reserva por internet 1mes antes, por la fecha.
Emplazamiento inigualable, frente al Senna y a Notre Dame. Formidable recepción, nos han reservado una mesita en el altillo junto a la ventana. Ambiente elegante y romántico (como toda París). Espectacular cocina, con un inolvidable foie-gras de la casa acompañado de berenjenas confitadas, una delicia. Fantástico el maigret de pato (de las Landas) y estremecedor el entrecot a las brasas de cedro, una de las mejores carnes que he comido jamás. Para rematar, una deilciosa tarta casera de manzana que nos hizo levitar. Muy buen servicio del vino, tomamos un Vacqueyras Côtes du Rhone magnífico.

Una cocina remarcable, deliciosa, fresca, variada, preparada con mucho cuidado y con una presentación digna de grandes restaurantes. El precio unos 30 Euros el menu completo es muy razonable para esta calidad. El personal experto y muy próximo. La decoración muy acogedora, es una casa pequeña muy agradable con vistas de Notre-Dame. Es un lugar para recomendar. Las ensaladas, el foie con manzana, la sopa de cebolla y sobre todo los postres te hacen pasar una velada extraordinaria.

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