Eramos 4 personas a comer el menú calçotada. La anterior que recuerdo la comí en Valls en un restaurante que no recuerdo el nombre pero se enorgullecía de ser la cuna de las calçotadas… el recuerdo era realmente bueno y el listón estaba alto.
Los entrantes: una tabla de madera con un fuet y un cuchillo. Corte al gusto de los comensales. Todo dentro. Ñam! Acompañado de pan tostado, buen aceite y sal, medios tomates para untar en el pan, y un curioso ajoaceite de membrillo que estaba delicioso. En esta parte tomamos cerveza para beber.
Tras este llegan las tejas de calçots con una salsa romescu espesa y de buena elaboración. Los calçots no tiene límite (como debe ser), repites cuantos quieres y al final nos engullimos una teja de 25 por cabeza (4 tejas en total). MUY ricos!
Con el estómago dando señales de estar saciado llega una bandeja de patata cocida con ajoaceite, mongetes con tocino y morcilla desmigada, longaniza blanca a la brasa, chuletas de cordero y unas alcachofas al horno de aplauso. Cogemos carrerilla, respiramos y damos buena cuenta de la montaña de comida. Buffffff!
Nos toman nota de los cafés, y entre tanto nos deleitamos con una crema catalana estupenda y una naranja del terreno que pelas y comes si te apetece. Luego ya el café acompañado de un licor de hierbas (te dejan la botellita y tu mismo hasta que se acabe).
Los cuatro hemos coincidido en que es una "Calçotada Experience" completa y con nada que envidiar a las de Valls.
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