Hace tanto tiempo que ni me acordaba. Ha servido para refresacrmelo. Gracias
Saludos
Chez Lyon es de esos restaurantes que no sueles tener en mente pero que de repente, un grupo de neuronas conectan de forma singular y te acuerdas de él, del encanto de la decadencia, de esa cocina francesa más que clásica, de esos platos, presentaciones y servicios decimonónicos.
El caso es que el otro día las sinapsis fueron por esos derroteros y allí nos plantamos. El local se mantiene atemporal, con esas paredes paneladas de madera, el montaje clásico de las mesas con manteles blancos, el cuchillo para la mantequilla…
Optamos por el menú, que es la opción más interesante, pues puedes escoger tres entrantes de la carta y un plato principal más un postre. Incluye bebida, pan y un servicio muy completo por 25€.
El menú se inicia con un cóctel de bienvenida, un mimosa, si no me equivoco, pero al final me fui sin preguntarlo. Junto a él un cumplido servicio de panes y queso a las finas hierbas.
Para los entrantes nos decantamos por unas habitas con foie, ni más ni menos. Muy ricas las habitas baby y el foie fresco, en poca cantidad para los muy foie-lovers, en perfecto equilibrio para los que ya estamos algo cansados del hígado de pato.
El cóctel de gambas fue lo más flojo de la noche, si el plato ya tiene un aspecto demasiado demodé (sólo faltaba ser servido en copa con hielo), el aguacate estaba muy verde y la salsa rosa noqueaba el sabor de la gamba. Por suerte las sardinas marinadas nos hicieron olvidar el plato anterior, unas sardinas riquísimas con su punto justo de ahumado, de buen calibre y bien acompañadas por los espárragos y la base de calabacín. Sencillo pero, ¿se necesita más?
De plato principal, me fui de cabeza al steak tartar, que se mantiene como lo recordaba, suave de sabor (necesité de algún retoque de picante), muy bien el corte y equilibrado.
De postre probamos el tocino de cielo y el tiramisú, ambos muy buenos, sobre todo el tiramisú (licencia italiana que se permite el restaurante, imagino que por ser un postre clásico), con la cantidad perfecta de crema y sin excesos de bizcocho.
El menú incluía una copa de vino, que se transformó en la botella encima de la mesa y sírvase cuanto quiera, todo un detalle. El vino fue un Valdimójenes Tempranillo 2013 un vino interesante, sobre todo por su gran relación calidad precio, con buen peso de fruta. Copas correctas y servicio eficiente, atento y muy amable.
Esto es Chez Lyon, sin trampa ni cartón, sin más ni menos. Cocina francesa clásica en un espacio en el que algunos vemos el romanticismo de la decadencia mientras otros verán senectud.
Hace tanto tiempo que ni me acordaba. Ha servido para refresacrmelo. Gracias
Saludos
Pues ese recuerdo tenía yo, pero me parece que esta vez no, porque lo que tenía era zumo de naranja y un espumoso, y ni rastro del cassis... O igual ahora lo preparan de una forma no tan clásica...
Desde luego, de sabor, era un mimosa de libro.
Me alegro de haberte servido de sinapsis neuronal ;-)
Un abrazo
Hace muuuuuuchos años fui una vez, en circunstancias digamos especiales. Después de leer tu comentario, he cerrado un momento los ojos y se me ha aparecido Visconti.... Buen comentario y muy gráfico: sin apenas hablar explícitamente del ambiente, de la presencia del local, hablas de ello casi en cada plato. Genial
Saludos
Si queremos, podemos. La senectud esta apartada y aparcada.
Saludos
Lo primero es que cuando decido ir a este restaurante decido optar por lo clásico a todos los niveles, y uno de sus platos estrella es el steak tartar.
Lo de la caza, pues hombre, como tenemos la casa en Cuenca comemos bastante a menudo, ya te llevaré yo a comer caza como Dios manda. Así que no te voy a decir que la tenga aburrida, pero sí que la como con relativa frecuencia. De todos modos, ese plato que comentas no estaba en carta el otro día, las opciones de magret de pato (esto sí que ya lo tengo muy visto), solomillo a la pimienta y cosas por el estilo.
También te digo, que ahora mismo en verano y en Valencia, no me como un plato de ciervo con chocolate y vino tinto ni aunque me paguen, y más por la noche, porque me puedo pasar una bonita velada cual boa constrictor haciendo la digestión del elefante.
Saludos
Dani
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