Por todo lo alto

Después de pedir consejo, y ante lo enconado de la discusión, decidí probar esta estrella michelín valenciana para comprobar en persona si se la merece o no -en mi modesta opinión-. Hubo quien me recomendó el sitio teniendo en cuenta mis gustos y quien insistió en que las vistas eran buenas, pero nada más. La verdad es que fue una cena de sábado genial. El tiempo no acompañó y llegamos al local empapados. Nos recibieron de inmediato, con mucha amabilidad, y recogieron nuestras sudaderas mojadas como si se trataran de chaquetas de Armani. La mesa estaba junto a un ventanal impresionante con vistas a una ciudad calada hasta los huesos que no dejaba por ello de perder belleza...casi todo lo contrario. Tras los aperitivos pedimos un Madurassa, por aquello de hacer honor a los vinos de la tierra. Comimos alcachofas en tempura con salsa de romesco, unos berberechos frescos y -sobre todo- unas esferificaciones de queso manchego que nos dejaron un gran sabor de boca. La crema sólida de foie con brioche ligeramente salada un acierto. Sorprendente el ravioli lacado de pato con láminas de trufa. El sabor recordaba inmediatamente al pato lacado “made in china”. La lubina, grandiosa, tenía un fondo de fideuá de carabineros que funcionaba de maravilla. La traca final fue pichón sobre gazpacho serrano, con un sabor super potente. Me recordó a los gazpachos manchegos, aunque luego el cocinero me remarcó algunas diferencias (como el que la pasta sea dura o fresca). Este último plato resulta contundente....tal vez demasiado, aunque de vuelta al Chef (que se acercó a saludar) la idea es “utilizar toda la artillería” en un menú que va de menos a más. Los postres fueron su versión del carajillo y un homenaje a la naranja con cítricos en varios formatos y texturas (genial). Para maridar nos recomendaron dos medias copas...la primera un Pedro Ximenez joven y para los cítricos un vino que no conocíamos y nos explicaron al detalle: el Jackson-triggs Vidal Icewine, de Canadá. Su punto de acidez contrasta con el dulzor. Las uvas las prensan congeladas¡. De los petit-fours destacar la gominola de pera con curry. En resumen, las vistas -efectivamente- valen la pena. El restaurante está en lo alto del edificio, muy arriba...cerca de las estrellas (Michelín).

  • petits fours

    petits fours

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