Cocina de mercado con escasa intervención sobre el producto.

Restaurante a las afueras de Valencia de cuidada decoración y unos techo altísimos que dan amplitud al local.
Hacía tiempo que tenía ganas de visitar este restaurante e, invitado por al Penya La Verema a su cata mensual, por fin lo hice.
Menú pactado de antemano por 35€ en el que destacó la gran cantidad de comida... yo no pude terminarlo. Cocina tradicional, de mercado, con escasa intervención sobre la materia prima y en la que destacaran unas cigalitas de playa perfectamente cocinadas, una crema de calabacín de leche con virutas de Gamoneu, bastante bueno el conjunto, muy equilibrado. La corvina fresca asada sobre cebolla confitada con vinagre de Módena y jengibre llegó a algunos platos muy poco hecha, en mi caso, estaba bastante bien de punto de cocción, aunque me confieso un enamorado del pescado crudo. Terminamos con un timbal de cordero lechal confitado a baja temperatura en su jugo, del que no pude dar cuentas, pero lo probado del plato bastante bueno.
La carta de vinos no la vimos ya que al ser una cata el vino lo traíamos de casa, pero el servicio fue correcto y las copas también.

Interesante restaurante del que destacaría la excepcional RCP.
No indico precio en la caja correspondiente para no desvirtuar la media, ya que el vino corrió a nuestro cargo, pero el menú era de 35€.

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