(Sigo comentario anterior...)
En cuanto a la comida es como dar un suave y tembloroso pasito desde la restauración clásica segoviana hacia... no sé donde, pero es que creo que tampoco ellos lo tienen claro. Les falta, considero, seguir un camino más claro de cómo quieren hacer las cosas. Los precios están muy muy muy ajustados y las raciones son más que amplias, generosas.
Puedes comer cosas clásicas realizadas con una absoluta solvencia y platos más novedosos en cuanto a sabores y formas de realizarlas. Están ricas, sí, pero se quedan a medio camino de ningún sitio. Tanto en sabores, como en texturas... No obstante no puedo dejar de destacar que la Presa Ibérica con no-me-acuerdo-qué-puré y reducción de vinagre de frambuesa estaba realmente excepcional. Todo estaba rico, que narices!, pero esto especialmente :)
En los postres más de lo mismo. Clásicos solventes que a todo el mundo gustan y ligeros guiños hacia novedades que se quedan en escorzo gastronómico resuelto con dificulta
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