Fuimos un jueves a cenar, y decidimos entrar porque la decoración era curiosa, con cristalera llena de botellas de vino y algún magnum, otra pared hecha de chapa metálica, conjugado con barricas y parte más clásica. Curioso. Como comentan, pocas mesas y muy pequeñas, lo que hacen que no disfrutes mucho de la velada. Mucho rioja y ribera, y "cuatro" valencianos. Botellas encima de la mesa (maduresa, por ejemplo, a 32 euros). Bebimos Miracle (claiente). Pedimos cubitera, bien. Segunda botella a temperatura. La comida buena, pero el precio medio (unos 35 euros) se queda alto para el local. Muy pequeño. una lástima.
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