Nos sentamos en la terraza, prácticamente sobre la arena de la duna y el entorno es realmente agradable, quizás el único pero es una ligera saturación de mesas pero en un espacio abierto el agobio no es mucho.
Pedimos al centro tomate (enorme) con atún, anchoas y mojama, unas clochinas y un calamar a la plancha. En comparación con visitas anteriores lo pedido está bien cocinado, correctamente servido y bien presentado. Además prácticamente sin esperas. También ofrecen varios panes a elegir (aceitunas, maíz, cereales) todos ellos recién horneados.
De segundo pedimos paella valenciana que salio a la mesa sin haber reposado pero simplemente esperamos unos minutos para que se quedará en su punto. Sin ser algo sobresaliente debo decir que estaba bastante buena y las raciones eran muy abundantes (pedimos para cuatro y podía ser perfectamente para seis). La comimos al centro de la mesa como manda la tradición.
De postre una ensalada de fruta con sorbete de limón que resulta una refrescante combinación para los calores del verano.
En cuanto al vino la carta no es muy extensa y los precios son algo elevados. Pedimos LAS 3 que no estaba muy frío al salir a la mesa (aunque llega en su cubitera). El servicio consiste en descorchar y dar a probar.
El único pero es el precio que resulta caro (aunque arroz sobró bastante y se pueden pedir menos raciones) pero supongo que hay que pagar la posibilidad de disfrutar de un buen servicio en un entorno tan agradable.
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