Restaurante Mystic

5
Datos de Mystic
Precio Medio:
24 €
Valoración Media:
4.8 10
Servicio del vino:
5.0 10
Comida:
4.0 10
Entorno:
6.2 10
Calidad-precio:
4.5 10
Fotos:
0
 
País:
España

Provincia:
Localidad:
Dirección:
Código postal:
Tipo de cocina: Asiática, Mediterránea
Vino por copas: Añadir vino por copa
Precio desde 23,00 € (precio más bajo introducido por un usuario)

Teléfono


5 Opiniones de Mystic

Buenas tardes, este fin de semana fui a cenar con unos amigos l mystic sant cugat. Mi punto de vista no coincide para nada con los comentarios anteriores, tambien veo que son de hace años o sea que a lo mejor han cambiado dirección o simplemente se han mejorado.
Como digo mi sensacíón es 100% recomendable, porque es "barato" creo que 25€ con vino y postres, y luego una pequeña sala donde puedes tomar algo con musica de fondo.
Recomendable para parejitas o para estar con amigos charlateando mientras copeas.

Vàrem anar a sopar una colla d'amics (erem 10)ja passem del 50 anys i sabem el que és la gastronomia. Tan el servei com els diferents plats que varem degustar van estar molt bé.
La relació qualitat-preu es acertada. De fet jo ja hi havia estat amb la meva donava i varem anar la colla d'amics, i de nou la vem acertar; ens ho vam passar molt bé, finalitzant al espai dins del mateix restaurant, a on es pot escoltar bona música.
En general una nit entranyable.

Nos invitaron a una cena de cumpleaños y la verdad que fue bastante desastroso. Nos pusieron la mesa en una especie de pasillo en la parte de arriba del resaturante entre los baños y uan sala en plan privé, está claroi que el sitio no nos gustó. Nos cobraron en el acto las cervezas que decidimos tomarnos mientras esperábamos y eso que estaba claro que nos íbamos a ir a ningún sitio... Empezamos con mal pie. La comida fue bastante desastre también, se notaba falta de cariño en los platos. Los langostinos estaban bastante secos, la decoración era sosa y nada propia de un restaurante con estilo y glamour, que es como se venden. Sacaban las botellas de vino con cuentagotas.El servicio parecía no enterarse de qué iba la película, y pensando que era un aperitivo, ya que las camareras lo pusieron en el centro, casi nos comemos el primero de algunos de la mesa. De postre no nos dieron ni opción y nos sacaron una especie de flan sobre un hojaldre duro como una piedra. Para colmo, cuando decidimos bajar al "chill out" estaba a tope, ya que hay dos sofás con taburetes, vamos que de "chill out" nada de nada y parecía un pub más. En resumen... DEFRAUDADOS. Mucha alfombra roja, camareros y camareras de pasarela, pero de gastronomía poquita idea. Hay opciones en Sant Cugat por el mismo precio con un nivel de calidad mucho más alto. Primera y última vez que vamos.

El pasado viernes 8 de mayo fuímos a cenar a este restaurante “fashion”. Que decir…
En otros comentarios, declaran la entrada como algo remarcable… en fin, todo lo remarcable que puede ser una entrada con alfombra roja y velas (para gustos colores).

Sin embargo, yo tengo la mala costumbre que cuando voy a cenar, esperar cierta aportación gastronómica.
Nuestra experiencia, repito, NUESTRA experiencia fue un desastre. No solo por el cúmulo de errores y despropósitos, sino también por la falta total y absoluta de cariño y cuidado en la elaboración de los platos.
Teníamos menú de grupo (25 €). Cuando llegamos nos comentan que no se puede fumar en todo el local (a mi me parece bien, no soy fumador), sin embargo, al poco vimos como les traían ceniceros a una mesa en la sala contigua sin separación mas que el marco de la puerta. A lo que algunos de nuestros comensales respondieron con encenderse sus propios cigarrillos al son de aquí o todos moros o todos cristianos.

Al poco apareció el encargado y en un tono agradable pidió que por favor apagaran los cigarros, ellos recriminaron lo de la mesa vecina, a lo que él contestó: “Ya, pero es que ellos tienen aire acondicionado”. Increíble, nosotros sin aire (estaba estropeado, con un ventilador que nos “apañaron”, cosa que no voy a criticar por que creo que un fallo mecánico, solo es eso, un fallo mecánico). Pero la respuesta… está claro que no sentó demasiado bien a mis sudados amigos.

Sin embargo, esos son temas de gestión de clientes, no de cocina.
En ese aspecto fue peor. Mi primer plato fueron unos makis… hasta hoy nunca me había encontrado con el arroz de un maki o una pieza de sushi crudo… igual se trataba de experimentar con nuevas texturas, no sé.
Una compañera pidió ensalada de rúcula… a lo que el cocinero le deleitó con una ensalada de escarola con dos, si si DOS! Hojas mustias de rúcula. Y cuatro langostinos que más tarde descubrí en mis carnes, que estaban muy muy muuy pasados.
Lo divertido fue que una de las camareras, dejó los platos de makis en medio de la mesa sin decir esta boca es mía, y algunos comensales pensando que eran un pica pica, asaltaron algunas piezas de ellos sin querer (detalle anecdótico, pero demostraba que las camareras monas eso si y las pobres sirviendo con tacones, de profesionales lo justito).

Con todo esto, el anfitrión de la cena se pidió una cervecita para esperar su primer plato, la chica se la trajo con una sonrisa, (eso si, la actitud de nuestra camarera fue buena.) y le dijo: “perdone, se tiene que pagar ahora” Perplejos nos quedamos… bueno, se sacó dos euros del bolsillo (me pregunto si le hubieran pasado la tarjeta si no hubiera tenido efectivo) y abono el “extra” en el aperitivo (por cierto, inexistente, ni una triste aceitunita). Por cierto, a día de hoy todavía el anfitrión espera el vaso para la cerveza de pronto pago.

Segundos platos: Mi caso fue lenguado con salsa verde… en fin, lenguado cocido al microondas (lo puedo demostrar, estudié 5 años cocina y tengo un microondas y lenguado congelado en casa) con aceite y un poco de perejil picado, si si UN POCO DE PEREJIL PICADO, pero además del de bote seco, nada de perejil fresco.¿Que ha pasado con la sala verde? ¿Una veloute con perejil? En fin, me acordé que era en salsa verde al cabo de un rato, porque entre conversación y conversación empecé a comer sin pensar en lo que 10 días antes había decidido de menú (si, tienen como costumbre solicitar que cada comensal elija el menú el día de la reserva).

Mi mujer tuvo la gran suerte de pedir bacalao al la muselina de piquillos, en fin… esta critica me la guardo porque no puedo argumentar nada que no sea o subjetivo por los acontecimientos de esa noche o simplemente resultado de mi paladar mas o menos acertado.
El postre no se podía elegir, nos sorprendieron con un flan con nata (de bote, claro).

A mi parecer un restaurante que quiere dar una imagen de “snop” o por lo menos cierto estilo, no debería caer en errores como que cuando te apoyes a la mesa te quedes pegado con el azucar del último cubata apoyado o que tengas que rascar los cubierto con la uña para quitar restos de manjares anteriores.

Entiendo que el glamour de este restaurante destinado a grupos con mas ganas de cubatear que de comer se queda incrustado en la alfombra rojo de dudoso gusto culinario.

Por cierto, al terminar la cena nos invitaron a ir al chillout que tienen en la planta baja… ¿Chillout? Eramos 12, fuímos los primero en acabar de cenar y los primero en llegar al chillout… y dos nos quedamos de pié en la barra debido a las dimensiones del chillout.

Repito que esta fue MI experiencia, pero de todos los restaurantes que conozco en Sant Cugat, este es de los que mas me ha motivado a escribir. Curioso.

Local pretencioso, por fuera con una entrada espectacular, pero una vez traspasada la puerta, su cocina es de una absoluta vulgaridad, ya que, si se pretende vender como cocina creativa, se tendría que cambiar al chef si realmente es un chef? ..ya que sus ensaladas no tienen ni una pizca de creativiadad(supongo que ponerle trozos de barritas de cangrejo debe de ser para él creatividad para mi, ensalada de menú diario de 8 euros), revuelto de huevo con gulas de pena, ya que utiliza huevo prepararado y no sabe a nada, y por último un Steak(debe ser super fashion eso de traerte una pedazo de carne y los ingredientes y que te lo prepares tu mismo) nos quejamos y por lo menos lo arreglaron con dos copas de cava y no cobrandolo perfecto.
Los postres dentro de la vulgaridad correctos y el servicio del vino con pocas referencia, pero copas tipo Riedel y temperatura correcta.
Una cosas más la tonica "fashion" que pretenden queda bastante mal salir a la sala a limpiar la mesa de al lado con el Tenn y la fregona en la mano vestida de dolce & gabbanna. En fin una perdida de tiempo y de dinero unicamente de agradecer el servicio y la simpatía en todo momento de su personal.

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