Entrañable y a un precio excelente

Restaurante entrañable, ambiente familiar (de hecho es común encontrar familias con niños pequeños, lo cual puede ser un inconveniente por los lloros) en un lugar atípico (antiguo apeadero), y con un trato que hacen que te sientas muy cómodo.
El menú, a un precio extraordinario (24 o 25 euros) comparado con otros restaurantes más afamados, te permite elegir entre varios platos, cocina de mercado con innovaciones interesantes:
En los primeros destacan los platos de cuchara que varían a lo largo del año (hemos estado varias veces y siempre mantienen muy buen nivel. También probamos una especie de "coca" muy rica.
De segundo pedimos lubina, tartar, rabo de buey, rissoto y taco de buey (eramos 5 y así probamos todos los segundos)
Las torrijas y un postre de chocolate muy ligero son excepcionales.
Tengo ganas de volver pero para comer a la carta para comprobar hasta donde llega el chef, David Jiménez.

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