Bueno, pues otro de esos clásicos que no estaba por aquí. No se puede

Bueno, pues otro de esos clásicos que no estaba por aquí.
No se puede considerar un restaurante, es un local reducido, de gran solera, familiar, y para tomar tapitas, casi siempre, de pie. La decoración es muy auténtica y agradable. Se hizo popular por su (valga la redundancia) "xampanyet", un vino espumoso, para mi gusto, nada interesante y diluido. Las anchoas sí que están buenas, así como el jamoncito, la tortilla, la chistorra... pero las tapas son chiquitillas. Hay también montones de conservas selectas. Por su proximidad al Museo Picasso, está siempre lleno de guiris que flipan, pero ya sabemos que muchos son fácilmente impresionables. Trato atento y rápido, incluso simpático. Buenas referencias en vinos y cavas (unos vecinos se apretaban un Mauro), pero escasísima oferta por copas. Cristalería de risa y temperatura tres o cuatro grados inferior a la ambiente. No es caro, pero dice mi madre que antes estaba "tirao" y que estaba lleno de estudiantes y tal... cosa de las modas, ya se sabe... ¿quien quería irse a vivir al Born o a la Barceloneta hace 15 años? Como cambian los tiempos!! Recomendable al menos una visita, o para enseñárselo a algún colega.

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