Pequeña decepción. Local bonito y acogedor (aparte de los servicios, que son muy cutres), no fumadores. Servicio correcto (aunque la chica no supo decirnos la variedad de uva del vino escogido). Precio de los vinos entre 1.5 y 2 veces precio tienda. Copas Schott. Escogimos el menú degustación con 2 entrantes, un pescado (una variedad de mero con romero), un plato de carne (pie de cerdo con sobrasada) y 2 postres flojitos (sobretodo las fresas con albahaca y pistachos), más 3 aperitivos. Pan duro. Cocina más o menos clásica con “toques de modernidad”. En conjunto nada destacable, ni a favor ni en contra. En mi modesta opinión, originalidad mal entendida y por supuesto ausencia total de genialidad, sensación de quiero y no puedo, así que no entiendo esa nominación a estrella Michelin. 2 menús + agua + Cérvoles blanco + 2 cafés = 116 €. Hace poco estuvimos en Coure en Barcelona (por poner un ejemplo) y la Fonda Xesc no le llega ni a la suela de los zapatos.
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