Segunda visita y esta vez a probar el menú de mediodía.
Por 18 eur dudo que haya mejor apuesta gastronómica en Barcelona de tamaña calidad. Excepcional aperitivo: piruleta de parmesano con pimentón de la Vera, contundencia en sabores que queda confirmada con el justo punto de pimentón.
El servicio es muy ágil, rápido y atento: otros establecimientos con más personas en la sala no llegan a su nivel.
El menú, que tiene varias opciones, en nuestro caso consistió en una ensalada de tomate con queso de cabra y albahaca: sabrosísimos tomates maduritos pero de textura tersa aderezados con albahaca y AOVE acompañados de una porción generosa de queso de cabra exquisito. De segundo steak tartare con patatas fritas. El steak generoso en cantidad, muy en su punto de picante al cual yo sólo he hubiera dado más frío (por sacarle un pero) y las patatas fritas sencillamente de otra galaxia (muy bien cocida y el punto crujiente exterior perfecto). El postre en mi caso consistió en unos higos caramelizados con pasta de hojaldre y una delicada crema.
Para beber un Cuperly básico a 26 eur (RCP imbatible). Para volver y repetir y repetir y repetir...
La próxima ya será el menú degustación. Felicidades y a seguir así!
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