Coincido en la tranquilidad del lugar, ideal para una cena o comida íntima con fondo de música chill-out, dentro de un entorno moderno, minimalista y bien iluminado.
Carta en la que preponderan los arroces y los toques arábigos como denota su nombre.
En nuestro caso la elección fue un arroz a banda, bien cocinado, pero con escaso sabor. Me arrepiento de no haber pedido allioli, siguiendo la recomendación personal del camarero de no hacerlo. El problema es que si vuelvo no pediré de nuevo arroz. En este aspecto fue decepcionan te para luego el precio del menú. Mejor fue el micuit de foie de entrante.
En resumen, nada especial. Correcto y poco más.
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