Tabernita con muchas referencias para tomar por copas, que es lo que más me gusta. Diseño basado en una acumulación monstruosa de botellas antiguas en la pared que llegan hasta el techo (resulta impactante, como mínimo). Fotitos de algún famosete en plan Santiago Segura, el Trueba... y una pizarra con los vinos de la quincena. Nos tomamos un Mestizaje y un Penedès tinto que no recuerdo y estaban bien de temperatura (cosa bastante fácil en primavera), pero no vi vacuvin por ningún lado, sí que observé la existencia de decantadores al uso. No comimos, porque en Madrid, como en muchos otros sitios, te ponen una tapita, cosa que deberíamos aprender en Cataluña como deferencia al cliente, además los precios fueron bastante comedidos y las copas no estaban mal. Pongo un 3 neutro en comida y espero volver para cenar un dia, que en esa zona siempre hay más ambiente por la noche.
Utilizamos cookies propias y de terceros con finalidades analíticas y para mostrarte publicidad relacionada con tus preferencias a partir de tus hábitos de navegación y tu perfil. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en “Personalizar”. También puedes aceptar todas las cookies pulsando el botón “Aceptar”. Para más información puedes visitar nuestra Ver política de cookies.