Ya que estamos enfrascados en la eurocopa de futbol y en el restaurante hay a quien le gusta el futbol aunque sea el de Holanda, haremos un simil: tras una extraordinario partido de ida (visita) y un partido de vuelta (visita) algo decepcionante quizás por muy altas expectativas, hacían necesario desempatar. Por ello visita con la familia para cenar (horario del primer partido). Total 4.
No reseño nada del local, servicio y atención porque fueron otra vez como el primer dia. Local lleno. Panes extraordinarios. Bebimos aparte de dos aguas y dos cervezas valencianas, un interesante blanco Ekam Riesling 2010 de Costers del Segre y un sorpredente Kientz Crémant de Alsacia rosé (con pinot noir) por aquello de estar en la zona de la frontera entre alemania y francia y no pasar a los tintos por ser un caluroso verano(referencias de catas aparte). Los precios de estos vinos aproximadamente x 2.
Algunas variaciones sobre el menú último reseñado con algunas novedades en el siempre espectacular tenderete, creo que ahora más equilibrado. Una normal aunque original ensalada de sandia y queso de cabra con crujiente de col lombarda y acompañada de la copa de cava de gazpacho decolorado del rojo del tomate que es de lo mejor de esta cocina de muy buena creatividad. Filete de caballa agridulce con salsa tailandesa bien. Degustación de arroz meloso de algas y esparragos de mar con aire de martini blanco muy bueno y que lleva una anémona del desierto ¿? con sabor a berberechos.
Descanso del partido con granizado de gin tonic: sigo pensando que le falta sabor.
Helado italiano: complejo plato de sabores con un granizado de agua de tomate por encima, pero que tiene su pesto, su albahaca... Finalizando con un buen magret de pato poco hecho (quedó frío) con cous cous y milhojas de foie y mango: muy bueno y sabroso.
Además se acompañó bajo petición y extraordinaria amabilidad de Begoña al coger la reserva, de otra buena creatividad de la casa: el puro esta vez de foie para que acompañara al magret. Muy bien emplatado.
En la feria de postres pocas novedades siendo para mi gusto un sobresaliente mojito de frutas de la pasión; sigo viendo un poco pesado el plátano cubierto de chocolate incluso por el tamaño, aunque un comensal acabó con todos (y es que para gustos colores); el bombon de baileys tambén está en mis preferidos, como el buenisimo coulant en taza de café.
No hubo cafés ni copas dulces acompañantes porque ya se quedaron muchos postres porque poquito a poquito se va llenando el estómago.
Siempre encuentras algo mejorable y en este caso y rizando el rizo, ¿por qué cobrar 2 euros de extra de pan si me han regalado un plato (el puro) por comensal? Me recuerda un conocido y nuevo local de Barcelona cuyo menú degustación son 201 € (¿para quien es el euro de pico?). Pongamos que el extra de pan va en la propina.
La sensación y comentarios tanto de aquellos a los que se ha aconsejado el restaurante como los de la familia que no lo conocían siempre son positivos y de sorpresa.
España volvió a ser España y ganamos en la final.
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