Me moría de ganas por conocer personalmente a Begoña. Jolines... ¡¡qué guay!! Saben lo que se hacen , y encima, he encontrado un lugar en el que por fin, no me molesta comer un menú organizado . Además, no es uno. Son TRES!!! a medida del hambre que uno traiga... me parece genial. Estos fogones, están en manos expertas. La sala absolutamente atenta, desde la entrada, hasta la salida, cosa de la que soy defensora absoluta.
Para beber un Kientz gewurtztraminer 2007, que se ha comportado de maravilla. Empezamos con una ensalada de queso de cabra con sandía, vinagreta de módena,brotes de alfalfa y soja ... con helado de remolacha y ajo (tremendo, refrescante, original y muy buena a presentación, que cuidan con todo detalle) Seguimos con taquito de bacalao confitado a 60 grados, como debe ser, con salsa caliente de brandada, patatitas "de la señorita pepis", y huevo poché. Un inter, para limpiar el paladar, con un sorbete de gin tónic preparado, con su lima y todas sus cositas...genial, original, divertido... Terminamos con un magret de pato fantástico. El postre ,un imprescindible. Jugaron con tres temperaturas diferentes. En tres presentaciones distintas a cuál , mas espectacular. Cafelín y esas cosas... Una sobremesa de lujo con Bego y su marido. Sergio atento y sin parar de trabajar el pobre. Un lujo conocerlos de cerca, disfrutar y compartir su filosofía de trabajo, "comerlos" y mejor aún...tenerlos de vecinos. Volveremos seguro, y no tardaremos (antes que terminen las vacaciones...para seguir mi ruta de engorde "vaca"-cional...) Un placer para los sentidos.