Pequeño local decorado con fotografías de películas de Buñuel.

Pequeño local decorado con fotografías de películas de Buñuel. Suficientemente confortable y algo ruidoso. Cocina sorprendente y muy personal, conjugando tradición y modernidad, con los pies en el suelo y sin alardes injustificados. Obesión por la materia prima, de variada procedencia, sin límites ni fronteras. Platos muy equilibrados y sabrosos, todos en general estupendos, con algunos tocando la perfección (foie al humo de arce, huevo de corral con trufa y crema de boletos y la crema de calvados) y alguna pequeña decepción perdonable. Servicio muy profesional y eficaz. Raciones suficientes. Carta de vinos extensa y completísima, con muchísimas referencias internacionales (de nuevo no hay fronteras), a precios muy correctos (tienda x 1,5 de promedio) y con algunos "chollos". Copas correctas y buen servicio del vino. Lugar de gran nivel, insólito y único en su estilo. Adictivo. Para repetir muchas veces. (La puntuación de la comida sería 4,5).

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