Situado en la entreplanta del Hotel Panamericano, decoración sobria, a base de madera y tela en un mismo tono marrón. Local amplio, con buena separación entre mesas.
La carta está clasificada en: entrantes, platos principales y postres; de comida internacional, basada en la extraordinaria calidad del producto, con algún pequeño guiño creativo. La cubertería y vajilla de buena calidad. El servicio en sala, guiado por Gabriela, es muy profesional y atento, con buenos tiempos de servicio.
La carta de vinos, no es muy extensa, pero si suficiente, circunscrita a vinos argentinos y un pequeño apartado de vinos “top” franceses carísimos. Está doblemente clasificada, por indicaciones geográficas, o zonas y por varietales. Cristalería de buena calidad, servicio y asesoramiento del vino muy bueno, sin envinado.
Nuestra experiencia: ensalada de rúcula selvática, lómo de novillo, cochinillo, de postre un clásico biscuit de dulce de leche, café, agua mineral y un Clos de los Siete 2007. No destaca por la creatividad de las elaboraciones ofrecidas, pero si por la perfecta ejecución las mismas y la extraordinaria materia prima con la que están elaboradas.
Los precios son altos, para ser Argentina, pero el cambio resulta favorable, aproximadamente unos 100 euros dos comensales.
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