Restaurante Casa Vallecas: Con ganas de volver otra vez


Hace años conocí este restaurante por la recomendación de un vecino de un pueblo cercano, y desde entonces andaba buscando la ocasión para volver, que por fin se dio este fin de semana.

Se entra al restaurante pasando por el bar, cuyo aspecto no destaca mucho sobre los demás de la localidad. La sala está mejor decorada, aunque su estilo está quizás un poco pasado de moda, por lo que no le vendría mal una puesta al día. Las mesas son amplias y con buen espacio entre ellas, sillas cómodas y buena mantelería y vajilla.

Como ya se ha reseñado en otros comentarios la carta es bastante amplia y resulta complicado elegir. Al final mi pareja y yo nos decantamos por lo siguiente:

+ Chipirones con oreja: Excelentes. Textura perfecta de ambos ingredientes que ofrecen una maravillosa combinación.
+ Vieiras salteadas con boletus: Dos grandes vieiras en su punto y con el complemento perfecto del boletus. Otro acierto.
+ Muslo de pollo de corral con foie y senderillas: Pollo de corral de verdad, con una carne oscura y llena de sabor, bien acompañado.
+ Paloma torcaz con foie y salsa de boletus: Dos hermosas pechugas deshuesadas y con una abundante salsa para mitigar su sequedad. Muy bueno también.

De los postres nos quedamos con:

+ Calostros con manzana, helado de miel y piñones: Una auténtica delicia, me encantó la mezcla.
+ Bavarois de queso y piñones: Excelente también, intenso sabor a queso y una textura muy agradable.

Quizás lo más flojo de la comida fueron los cafés, nada del otro mundo.

En cuanto al vino, me pareció que hay bastante margen de mejora. La carta está dominada por referencias de Ribera y Rioja muy clásicas, aunque también hay sitio para una pequeña selección de espumosos. Sin embargo en el apartado de blancos flojea bastante, no habrá ni diez para elegir. Las copas también podrían mejorarse, aunque tampoco es que sean de batalla. Eso sí, los precios están bastante ajustados para lo que se estila. Nosotros pedimos un Ossian 2012 (22€), que nos llegó muy frío y tras haber sido "maltratado" por el camarero en la apertura, que fue más al estilo bar de pueblo que de un restaurante del nivel que estamos hablando: Cápsula cortada de cualquier manera, vueltas a la botella al abrir, nuevo meneo para extraer el corcho... Hay que cuidar esos detalles.

Quitando la parte del vino, el servicio fue bueno: Rápido pero no agobiante, atento y cordial pero sin excesos.

Tan solo añadir que estoy deseando volver a probar algunos platos más de su extensa carta.

  • Muslo de pollo de corral con foie y senderillas

  • Paloma torcaz con foie y salsa de boletus

  • Chipirones con oreja

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