volví a este restaurante porque me invitaron unos amigos y siempre respeto todas las opiniones.
el lugar está bien, diferente, entorno interesante....pero les falta algo de servicio.
el matrimonio, entiendo que propietario, no recuerdan que están dando un servicio por el que cobran....
hay cierta falta de coordinación, falta de ritmo, y unas caras que no son cercanas.
la comunicación no verbal es traicionera y hay que trabajársela si estás cara al público (si eres modelo vas al gimnasio, si eres maitre sabes adaptarte a los niveles de tus clientes, no sólo al que coincide contigo...)
la comida está bien, no es nada barata, pero está bien trabajada, bien cocinada y bien presentada.
lo del vino es un poco escandaloso porque encima las copas no son espectaculares, el uso del decantador va precedido de petición "intensa" (decantar un vino de 2004 no es aberrante, pero si encima el cliente te lo pide, mostrar disconformidad con él y si es apropiado o no, me parece absurdo)....
son 2,5 euros por persona....lo que hace que los precios no sean tan baratos como parecen, y en una mesa de 4, como en nuestro caso son 10 euros...una cifra considerable...
en resumen, lastima no trabajarlo todo...con un poco de buen servicio, de ganas de agradar, de venderme lo que haces, de interactuar conmigo, el cliente, con eso ganaría una barbaridad...a veces no es suficiente tener un buen producto, a veces hay que venderlo porque la fama viene y va y las crisis también...
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